salud comunitaria

"if the major determinants of health are social, so must be the remedies" Michael Marmot


Deja un comentario

Barrio (I)

unnamed

“Sí, la infancia siempre será el estado subversivo del hombre”
Victus. Albert Sánchez Piñol

“Dicen que la patria es eso, un recuerdo de la infancia”
Martín Sastre

 

“Más tarde medirías el barrio por el tiempo que duraba un cigarro. El paquete era azul como el cielo que no tenías. Treinta preguntas por cigarro. Sin respuestas ni bibliografías. Las preguntas eran sólo un juego y las respuestas una excusa. Lo encendías cuando tomabas la pequeña calle peatonal y lo apagabas en X. esquina con Y. Tú imaginabas, nublado, el cielo era glorioso, que podrías ser un punto que se escapaba de un gráfico con demasiada acumulación de datos al este. Que el punto podría fugarse al sur. Parabas en la papelera, lo ahogabas en el cenicero y mirabas al aire. Siete segundos precisos para apagar el cigarro y las preguntas.

Años antes la avenida era otra. No había estos árboles y el camino te llevaba de crío a Cuenca. Confundías la calle con la provincia y siempre dudabas de qué cojones hacía la familia empeñada en pasar la tarde en un sitio tan exótico. Las calles han cambiado. Los árboles han crecido. La vida no era en línea recta como pensabas. No tienes nada que ver con aquel o quizás eres exactamente el mismo. A lo mejor no queda ni una sola célula del cuerpo aquel, ni materia ni ánimo. O quizás arrastras todo dentro. Sí, para saber de aquel habría que preguntar a otros que ya saben más de ti que tu mismo. De guaje subías despacito aquellas calles, de la mano de tu madre. El mayor riesgo vital es cuando te bajas de los brazos de tu madre. A partir de ahí todo se complica. Y todo es una hoja en blanco inmensa donde descubrir belleza. Y quizás el cierre de la historia sea ese, volver de nuevo a los mismos brazos de tu madre y poner el cartel de fin y dormirse. Dormirse bajito y soñar.

Las tardes de agosto siguen inmutables. Subíamos a carreras de la playa y el mar y la luz se quedaba en el edificio de enfrente, la luz sigue en el edificio de enfrente. El calor pegajoso de aquellos días y la lentitud del día bajando. Mirar el mundo desde cerca y lentamente. Por miopía y timidez. Coleccionar lo cotidiano que era tan poco y tan grande. El detalle de las escaleras. Los peldaños mellados. Los cuentos recalentados con historias que también fugaban, el tambor de detergente con indios y vaqueros, las piezas para construir edificios a medias, el barco que nunca llegamos a terminar. Bajar a la calle pegado a J. , enorme punto de referencia. La mirada siempre al suelo, poema de miope con una timidez jodidamente vulgar y que sólo quería ser invisible y desaparecer. J. hábil en todos los juegos, riendo, hablando, defendiéndome, animándome siempre. Este, la barbilla al pecho, triste y feliz. La tristeza y yo hacemos una bella pareja desde críos. La ñoaranza como una herida luminosa para poder ver la belleza nítida de los edificios, las antenas, los charcos, el balón imposible de dominar, la carrera angustiosa, los gorriones, los perros, el camión de la lejía, el gato, el alféizar para alimentar la noche, la luna si entras en la calle desde el oeste, los prados cercanos lo más parecido al medio oeste, caballos solitarios, donde solíamos gritar, el olor a pan, volver a casa, mi hermana, sentarse en la mesa, rayar la esquinita rota de la mesa de mármol, escuchar historias, subir las gafas contra la nariz para ver mejor, las ruedecitas de la radio y la tos de la abuela, ese chal gastado y el perfil del mundo el día en que te fuiste, los poemas con los dedos por el barrio, acumular odio suficiente para aniquilar gelipollas, compasión herida para doler con los que hemos herido, cada día treinta preguntas sin respuesta, zapatillas rotas y coleccionar palabras y años en cajas de zapatos y cajones. Las historias de T. en el cuarto, la ventana abierta, el patio, bajar del cuarto al tercero, del cuarto al segundo, del segundo al primero y luego al cuarto o al tercero de nuevo, luego al desván, bajar al taller, oler el serrín, el lápiz del carpintero, el puto ascensor social, los libros que no y las vacaciones que tampoco, el buzón y el cartero del rey, las cicatrices de las paredes y cómo escribimos todo en las paredes de muchos pechos. La rabia y la resistencia dobladas en la mesita de noche junto al vaso de agua y junto a una enorme felicidad de miope con postillas en las rodillas.

Suelo volver a casa. Hablo con los que dicen que ya no están. Su piel sigue siendo suave. Les cuento progresos y proyectos. Una resumen limpio y sencillo de por dónde vamos a estas alturas del partido. Ciertas cuestiones de adulto que voy manejando y otras estrepitosas. Les hablo lentamente sobre cómo está el color de ojos de los más pequeños, cómo son sus manos y cómo van tocando el mundo con la risa. No sé muy bien qué hemos aprendido después de tantos años. Quizás a reconocer la belleza. Quizás a reconocer nuestras derrotas. Y a que eso nombrado como equivocarse no es es más que una extraña combinación de ambas”

 

 


1 comentario

El silencio antes de Bach

Cuando tenía 58 años descubrí a Bach.
No sabía que uno puede vivir en un país con lluvia y no haber visto nunca llover.
Fue entonces la textura del mundo emergente en la claridad de los objetos, la luz y la belleza proporciones del límite de los huesos.
Un papel doblado en otro papel.
Tus dedos no existían ya, dejados de hacer, 
pero llenaban el tiempo que había ocupado mi cuerpo.
Y un resto, sobre los perfiles, 
tímido de alegría que nos había sido negada.
Y la lluvia,
por fin vi la lluvia empapar la tierra
como si fuera mi primera mañana en el mundo.

Artemio Rulán. Texto extraído de las grabaciones del proyecto “Las otras historias de Artemio Rulán”

 

Pere Portabella rueda en 2007 “El silencio antes de Bach” (Die stille vor Bach). Fue un gran año en el Festival de Cine de Gijón. La escena que aparece en ese video, el vagón del metro, fue reveladora. Uno puede vivir en un país con lluvia y no haber visto nunca llover.
Palabras que te debía para cambiar el mundo.


Deja un comentario

Crisis y Salud: “Don´t keep calm and Rise up with me against the organisation of misery”

El pasado mes de julio se publicó en International Journal for Equity in Health, un monográfico especial sobre Crisis y Salud, coordinado por Amaia Bacigalupe, Antonio Escolar Pujolar y Miguel San Sebastian. Se puede acceder a los artículos al final del post. “An unprecedented economic crisis is affecting Europe, focusing mainly on the southern countries. Improving health and reducing health inequalities in this macro-economic environment is going to be a great challenge. This series showcases research from different disciplines and methodologies on a wide range of topics relating to the economic crisis in Europe and health inequalities”

Por otro lado la Escuela Andaluza de Salud Pública lleva tiempo recogiendo información sobre el tema en su portal Crisis y Salud. El objetivo de dicho espacio es difundir información, documentación y evidencia sobre el impacto de la crisis económica y las respuestas políticas de gobiernos y administraciones públicas en la salud y el bienestar de las personas. La difusión se hace de forma activa además por su canal en twitter @crisisysalud

Señalar que también el informe SESPAS del 2014 versa sobre la crisis económica-financiera y la salud en España, presentado documentación en varios bloques: Crisis económico-financiera y salud, un área de investigación frontera; Impacto sobre determinantes estructurales de la salud y de las desigualdades en salud; Impacto sobre los sistemas de salud; Resultados en salud y en comportamientos relacionados con la salud. Indicadores de monitorización e Impacto sobre grupos de población específicos.

Para aquellas mentes ávidas de conocimiento pero que su vida cotidiana -trabajo, cuidado de cacharros humanos, deportes de riesgo, búsqueda de un espacio en la arena para salir al mar, recortes y no sustituciones en consulta-  no les va a permitir leerse las estupendas y potentes 146 páginas del informe SESPAS y el resto de KB del monográfico del IJEQ y de Crisis y Salud un resumen rapidito, no sistemático obviamente, y muy veraniego, sería: amigos y amigas, la crisis no es buena para la salud y los recortes (o medidas de ajuste o medidas de austeridad) tampoco. Y estos efectos perjudiciales son más evidentes -evidentemente- para ciertos sectores poblacionales que todos imaginamos (María). Cualquier medida que vaya “aguas arriba” hacia las causas de las causas puede tener un efecto tremendo en mejorar la situación de la salud de la comunidad. Algunos de los grandes aforismos de la Salud Pública (Virchow rules) siguen hoy más vigentes que nunca: “la medicina es una ciencia social y la política es medicina en gran escala”. La mejor forma de mejorar el bienestar de una población es hacer buenas Políticas.

Y para todas y todos, aquí tenéis una preciosa camiseta para lo que queda de verano utilizando esa frase de Neruda que tanto le gusta a Michael Marmota.

 

don-t-keep-calm-and-rise-up-with-me-against-organisation-of-misery

 

y un tema relevante para mejorar la formación sobre el tema. El curso de formación sobre “Impacto de las crisis económicas sobre la salud y las desigualdades sociales” que ofrecerán Javier Segura y Laura Otero en la Escola de Salut Pública de Menorca de este año.

 

Commentary   Open Access

The financial crisis, health and health inequities in Europe: the need for regulations, redistribution and social protection

Roberto De VogliInternational Journal for Equity in Health 2014, 13:58 (25 July 2014)

Editorial   Open Access

European economic crisis and health inequities: research challenges in an uncertain scenario

Antonio Escolar-Pujolar, Amaia Bacigalupe, Miguel San SebastianInternational Journal for Equity in Health 2014, 13:59 (25 July 2014)

Research   Open Access

Economic crisis and suicidal behaviour: the role of unemployment, sex and age in Andalusia, Southern Spain

Juan Córdoba-Doña, Miguel San Sebastián, Antonio Escolar-Pujolar, Jesús Martínez-Faure, Per E GustafssonInternational Journal for Equity in Health 2014, 13:55 (25 July 2014)

Research   Open Access

Barriers in access to healthcare services for chronic patients in times of austerity: an empirical approach in Greece

Ilias-Ioannis Kyriopoulos, Dimitris Zavras, Anastasis Skroumpelos, Katerina Mylona, Kostas Athanasakis, John KyriopoulosInternational Journal for Equity in Health 2014, 13:54 (25 July 2014)

Research   Open Access

Impact of pharmaceutical policy interventions on utilization of antipsychotic medicines in Finland and Portugal in times of economic recession: interrupted time series analyses

Christine Leopold, Fang Zhang, Aukje K Mantel-Teeuwisse, Sabine Vogler, Silvia Valkova, Dennis Ross-Degnan, Anita K WagnerInternational Journal for Equity in Health 2014, 13:53 (25 July 2014)

Commentary   Open Access

The impact of economic crises on social inequalities in health: what do we know so far?

Amaia Bacigalupe, Antonio EscolarInternational Journal for Equity in Health 2014, 13:52 (25 July 2014)

Research   Open Access

Increasing health inequalities between women in and out of work – the impact of recession or policy change? A repeated cross-sectional study in Stockholm county, 2006 and 2010

Sandra Blomqvist, Bo Burström, Mona BackhansInternational Journal for Equity in Health 2014, 13:51 (25 July 2014)

Research   Open Access

Health-income inequality: the effects of the Icelandic economic collapse

Tinna Ásgeirsdóttir, Dagný RagnarsdóttirInternational Journal for Equity in Health 2014, 13:50 (25 July 2014)


Deja un comentario

Stardust memories (VIII): Quiraldo

Publicado en Contemporáneos, marzo 2014

 

Tito Quiraldo nació con el arroz mecido Como en aquella broma vieja, que en su caso de broma tenía poco, su padre el día del nacimiento no estaba en casa y su madre lo estuvo por los pelos. Lo justo para que el muchacho saliera y llorara con rabia mentando lo más sagrado y maldiciendo en nombre de sus otros contemporáneos que ni salir llorando pudieron. Las familias que manejaban el país entonces eran siete. Catorce hijosdeputa son ahora.
En las manos, cuando se las lamió como un cachorro herido, una línea suave y marcada, suave línea en las manos, manos suaves de líneas que descuidó y descuidaron el resto de su vida. La infancia una cohorte de golpes a priori y a posteriori. El alma y la piel por ello encarnadas desde crío, con ese rojo inmenso de los cielos en las mañanas de Tepanahuori. La vida era esto, afán de mirar y andar a tientas. La línea de las casas y la luz, todas tus casas tienen charcos y barros y hay que saltar para entrar y las maderas crujen o se rompen o duelen duele lo doméstico en este barrio y ese olor gastado de los patios traseros y el calor o las rodillas sucias o las moscas.
El día que conoció a Rulán se adoptaron mutuamente. En el patio de Fina una niña descalza se acercó a Rulán y le pidió un cuento. Artemio dijo que te lo cuente aquel (señalando con la barbilla a Quiraldo). Mirá que manos mece, con esas manos, pese a su carácter, y que simula echar espuma siempre por la boca, seguro se sabe las mejores historias del mundo. Tito claro blasfemó y se acordó de la madre de Rulán pero se le puso algo en el cuello como de esquina que deben de tener las casas cuando realmente son casas y hogares, ese trazo de luz que tienen algunos cuerpos. Se adoptaron desde entonces. Sin demasiadas complicidades ni literaturas. Artemio narraba lo que Quiraldo golpeaba o viceversa. Domesticando charcos. Contemporáneos desde entonces en este andar con malas señas de comas y puntos por la vida

Moleskine negra.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 235 seguidores