Pablo Pérez, amigo, hermano, contemporáneo, y uno de los grandes de la Medicina de Familia en Asturias, dotado con una exquisita hipertrofia de sentido común, ha cuestionado esta noche tras una ingesta de 524 ml de cebada fermentada, el Programa del Niño Sano y ha apostado por conservar una sola intervención como pausible y necesaria, ciertamente no muy evidenciada (también es cierto), pero que él ya ha empezado a poner en práctica con los suyos con resultados notables.
A mi me sirvió de mucho en ese periodo de vida sutil y eterno que llamábamos infancia.
La intervención, no publicada aún en el proceloso mundo de la ciencia, es ésta.
Programa del niño sano
Junio 26, 2008 de Rafa Cofiño