(Sasa. Niña saharaui en el exilio.
El pueblo Saharaui viviendo 30 años en el exilio)
Se levanta y se sienta de nuevo sobre sus piernas dobladas.
Escribe solemne
en su cuaderno de tapas de árboles y azulejos de colores.
Sonríe y levanta los ojos como lunas
que velan los gorriones
con el pecho ajetreado de amatistas.
Así hace, sin quererlo, si la llamas por su nombre Sasa.
Escribe en silencio.
Y la tinta sale de sus manos bajando al suelo
escapándose como una planta de luz con flores hacia el techo.
Se levanta de nuevo. Como una princesa eterna.
Come en silencio. Mueve las manos sobre el plato
haciendo girar el arroz.
Y la boca es un sacramento bajo los ojos.
Callada como el desierto se despide.
Nos da las buenas noches.
Se tumba en el suelo de la haima.
Vestida con el collar de cuentas azules
nombrando su cuello con oraciones ocultas.
Se tumba en el suelo y duerme.
Con el vestido que vive sueña.
Y sueña que vuelve del mar. Que es una niña sirena
y que el océano unge su cuerpo con algas y estrellas,
trenzas en peces turquesas, caballitos y nomeolvides.
y descubre en sueños un agujero en la costa,
Un sendero río arriba para que su pueblo acierte
Por fin
El camino de vuelta a casa
Artemio Rulán
