Uno de los momentos más estupendos de este año fue conocer en persona a Mario Soler en el encuentro nacional del PACAP de Canarias. Me van a quedar grandes recuerdos de aquella tarde de sol de mayo , del viaje en autobús y de aquellas cervezas en la terraza del corazón antiguo de Las Palmas. Una exquisita conversación hablando de los orígenes de lo comunitario en nuestra especialidad, de su papel relegado, de su impulso y su crecimiento y de las grandes posibilidades de futuro. Mario motivador, creativo, razonable, “racionable” también, brillante, con gran sentido del humor y uno de los principales impulsores -junto con otro gran grupo de “pioneros” – de lo que es el Programa de Actividades Comunitarias en Atención Primaria., de lo que es la atención primaria orientada a y desde la comunidad. Otro verdadero, en todos los sentidos en los que utilizamos la palabra, otro verdadero contemporáneo.
Pese a lo poco clínico que soy (laboralmente hablando) tengo un estupendo ojo de esos y en el encuentro canario, muchos comentarios, algunas frases sueltas, cómo se movían algunos brazos en los pasillos o las palabras finales de Mario para cerrar el encuentro sonaban a despedidas (ojo clínico de uno para anticipar despedidas. Varias ya. Año raro de despedidas y encuentros)
Victorio Perera asume el reto y toma el testigo en la coordinación del PACAP. Victorio también motivador, creativo, entusiasta, brillante y con un estupendo -doy fe- sentido del humor. Reto duro, pero reto acompañado. Veamos que nos depara el presente. Y ojalá que a fuerza de luchar presentes cambiemos los futuros.
[Míticas. Míticos. Nos vemos mañana en la reunión del PACAP en Madrid].
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