El Chile


De la novela 2666 de Roberto Bolaño

El basurero no tiene nombre oficial, porque es clandestino, pero sí tiene un nombre popular: se llama El Chile. Durante el día no se ve un alma en El Chile ni por los baldíos aledaños que el basurero no tardará en engullir. Por la noche aparecen los que no tienen nada o menos que nada. En México DF los llaman teporochos, pero un teporocho es un señorito vividor, un cínico reflexivo y humorista, comparado con los seres humanos que pululan solitarios o en pareja por El Chile. No son muchos. Hablan una jerga difícil de entender. La policia preparó una redada la noche siguiente al hallazgo del cadáver de Emilia Mena Mena y sólo pudo detener a tres niños que rebuscaban cartones en la basura. Los habitantes nocturnos de El Chile son escasos. Su esperanza de vida, breve. Mueren a lo sumo a los siete meses de transitar por el basurero. Sus hábitos alimenticios y su vida sexual son un misterio. Es probable que hayan olvidado comer y coger. O que la comida y el sexo para ellos ya sea otra cosa, inalcanzable, inexpresable, algo que queda fuera de la acción y la verbalización. Todos, sin excepción, están enfermos. Sacarle la ropa a un cadáver de El Chile equivale a despellejarlo. La población permanece estable: nunca son menos de tres, nunca son más de veinte.

3 comentarios sobre “El Chile

  1. Qué cosas. Pocos días después de copiar este mismo párrafo en un cuaderno, me lo encuentro aquí. Tratándose de un libro de mil y pico páginas no deja de ser curioso, ¿no?

    También apunté este otro trozo:

    «Si la voluntad se relaciona más con una exigencia social, como creía William James, y por lo tanto es más fácil ir a la guerra que dejar de fumar, de Liz Norton se podía decir que era una mujer a la que le resultaba más fácil dejar de fumar que ir a la guerra.»

    Un auténtico crack, vamos.

    Un saludo desde la farmacia del área 1.

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  2. Eso es lo que se llama la Teoria de las Casualidades!
    Estoy en mitad del libro en plena vorágine de violencia en Santa Teresa. Espectacular la verdad.
    ¿Leiste los detectives salvajes? Vertiginoso…
    Un saludo y gracias por el comentario.

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