La Cenicienta por el Cánido de Pavlov


J. Abenza es R1 de Medicina Familiar y Comunitaria. Escribe en El cánido de Pavlov. Terón tambíen y escribe en Crónicas de un galeno novato.
Es un buen síntoma de que seguiremos en buenas manos en las próximas generaciones de residentes. Y un orgullo.
Esto es “La Cenicienta” escrito en el blog de J. Abenza en abril del 201. Continuando este post de Terón.

Tomo el relevo de Terón y suscribo su malestar. Os transcribo sus dudas, que son las mías:

¿Por qué familia está tan mal vista?
Os tengo que hacer esta pregunta, porque me reconcome. ¿Por qué hay gente que preferiría repetir el MIR 89 veces antes que hacer Medicina de Familia?
¿Por qué si una persona inteligente (no digamos con buen puesto) escoge familia está tirando a la basura su cerebro y su puesto? ¿Ser Familia es una deshonra?
¿Es por prestigio? ¿Es porque un médico de primaria no da clases y un especialista a veces lo hace? ¿Acaso por la cantidad de especialistas que hay?
¿Y por qué han aumentado tanto las incomparecencias respecto al año pasado?
Me gustaría leer algunas respuestas al respecto. Sobre todo porque sé que algunos de vosotros sabéis bastante del tema al estar implicado.

Yo también quiero respuestas.
En mi opinión, La culpa es nuestra, de la sociedad, de TODOS. Ahondaré en el tema de la docencia en Medicina e iré repartiendo responsabilidades entre las distintas partes del problema…
Los docentes: (si es que se les puede seguir llamando así a la mayoría de ellos.) Se basan en un modelo tecnócrata y hospitalocéntrico (su modelo) y no enseñan nada de la At. Primaria (la desprestigian sin conocerla) ni de las habilidades de comunicación. En España no somos licenciados en Medicina; somos proyectos de especialistas superespecializados en fragmentar el conocimiento y aprobar exámenes colosales (a la par que inútiles, por lo alejado de lo explicado con lo que se ven el práctica diaria). Desconocemos lo básico de cada especialidad, de todas y cada una de las especialidades que “no son la nuestra”, y pecamos de un grave exceso de teoría. ¿Las prácticas? De pena. Tal vez te suene esto: “ya aprenderás durante la residencia”.

La universidad y los gerentes sanitarios: ídem, hospitalocéntricos a más no poder, básicamente porque los hospitales son el núcleo del gasto sanitario. El presupuesto para Primaria va recortado y cogido con pinzas, no se valora realmente (en términos monetarios y sociales) el papel del primer nivel asistencial porque “no da patentes” y “no atrae inversión” (gerente de Primaria dixit). ¿Más hospitales universitarios? Claro, por qué no: para poder formar a los estudiantes y seguir haciendo negocio con la educación (la vieja historia de cómo ofertar 100 plazas de prácticas donde sólo caben 50 estudiantes: “doctor, somos los TRES estudiantes que rotan con usted esta semana… en esta consulta de 2×2”).

Los familiólogos: se han bajado los pantalones en los últimos 15 años y se han convertido en secretari@s de los colegas hospitalarios. Si en el hospital pasan de firmar certificados y de dar recetas, nosotros no tenemos la obligación de hacerles el trabajo sucio. Esa es una de las causas de la falta de tiempo en la consulta, que no la única (escasa colaboración y planificación de la actividad asistencial en los centros de salud pequeños-medianos; no hay equipos ni líneas de actuación claramente definidas; escasez de investigación; tareas por duplicado; exceso de actividad presencial, etc)

Los estudiantes: nos inculcan que el hospital es bueno y lo de fuera, caca. De vez en cuando ocurre que rotas por un buen centro de salud (yo tuve que hacerlo de forma extra-curricular) y te das cuenta de que lo allí se hace no tiene nada de vulgar: planificación y gestión de recursos, atención al paciente enfermo (y al sano), embarazo normal, pediatría, cirugía menor, ecografía, prevención primaria y secundaria (también terciaria, que suele ser muy agradecida), etc. Y lo mejor de todo: conoces a la PERSONA que entra por la puerta. La relación no es igual que en el hospital (paternalismo), aquí es más de co-decisión. Se llega hasta donde el binomio médico-paciente quiere y/o puede llegar, no más, tampoco menos.

– De los pacientes no diré nada. Si no valoran la Primaria, la culpa (tengo claro que) no es de ellos sino de la sociedad en conjunto, y los médicos no viven fuera de la sociedad, así que algo mal deben (debemos) haber hecho -junto a los gerentes y los políticos de turno- para haber llegado a este punto de descontento. Yo he sido (y soy) paciente durante mucho tiempo, por diversas causas, y tampoco he percibido que el paciente sea el centro del modelo de atención; al revés, este modelo está montado por y para los médicos, y PAGADO con dinero de los PACIENTES (contribuyentes). Así que no me extraña que la cosa no “funcione” bien.

Es por eso que Familia es la opción de los locos, esos que no se conforman con lo que les han dicho que es bueno (el hospital) y aquellos a los que no les gusta cómo está montado el tinglado. Y también es la especialidad de quienes no han podido coger otra cosa (la pena es que éstos son mayoría, por eso se infravalora).

Yo dije que si me quedaba el 1 como si me quedaba el 6000 del MIR, cogería Familia casi sin dudar (obviamente, si fuese el nº 1 tendría numeritis reactiva aguda pero eso se quita con un par de hostias de realidad). Y lo decía cuando estaba en percentiles 90 de la academia (CTO), para sorpresa de todos los que querían hacer cardio o pediatría, por ejemplo, pero también se sorprendían quienes querían Familia (“¿te va a dar para cualquier cosa y vas a coger Familia?”). Al final he cogido Familia donde quería; quedaban plazas de Onco, Neuro, Pediatría, Hemato, Rayos, ORL… He sido el 2º de mi comunidad autónoma en elegirla. Elegiré el mejor hospital docente por el que he pasado (allí se trata a todo el mundo igual de bien) y el mejor centro de salud posible.

El día en que alguien de los 50 primeros -o un par de los 100 primeros- elijan Familia, se vislumbrará un cambio. Hasta entonces, ‘agonía’ y ‘burn out’ serán nuestros compañeros de guardia y consulta, respectivamente.

Un comentario en “La Cenicienta por el Cánido de Pavlov

  1. Gracias por la mención en un blog de tanta calidad. Eso sí, es una responsabilidad estar a la altura de las circunstancias, más proviniendo de un bloguero con tantas tablas y nivel como tú.

    Lo cierto es que cuando escribí aquella entrada era prácticamente un niño, y no sabía casi ni de lo que hablaba. Durante la residencia han sido demasiados cambios. No sólo perder algunos de los kilos adquiridos estudiando el MIR, también cambios en lo profesional, en lo personal y en la forma de ver la vida.

    Medicina de Familia te cambia (para bien). Me alegro de no haberme equivocado de especialidad.

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