41 (demo)


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La mesa de mármol tenía una esquina rota como la primavera de aquel.
En la estación perdíamos continuamente el tren.
Era imposible viajar tierra adentro estando tan cerca del mar.
Y de tomar trenes, siempre los tomamos en sentido contrario.
Llevábamos salitre en las muñecas todo el día. En la noche lamiamos con versos las venas.
Los pies fríos de diciembre hasta abril.
Pero tanta luz allá dentro.
Tratabas de enseñarme a bailar subido a tus zapatillas en la cocina.
Las zapatillas estaban calientes.
La cocina era azul.
Tu hombro olía a pan.

 

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