Fran Gayo: “No hacía falta que ninguno hiciésemos nada porque la cuenca del Caudal estaba siempre ahí atrás, con su presente en letargo, el futuro incierto y sobre todo un pasado de pura leyenda que servía como cimiento para la idea de una Asturies progresista, con tics revolucionarios según lo larga que la noche hubiese sido. Sus miserias e incertidumbres han sido los andamios de nuestro romanticismo, de ese murmurar “En la planta 14” con un nudo en la garganta como si aquello fuese con nosotros. ¿Y ahora qué?”

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