Prescribir actividades sociales, prescribir Arte


El término “prescripción social” aparece definido en el documento “Developing Social Prescribing and Community Referrals for Mental Health in Scotland” como “un mecanismo para vehicular pacientes desde la atención primara hacia recursos no sanitarios existentes dentro de la comunidad”
Dentro de estos recursos se incluirían, entre otros, recursos de actividad física, voluntariado, grupos de ayuda mutua y apoyo, actividades artísticas o creativas.
Este informe escocés no está elaborado por un grupo hippy en alguna isla remota de las Skye. Ha sido comisionado por el Scottish Government’s National Programme for Improving Mental Health and Wellbeing y pone en enfásis el papel de las actividades no sanitarias (ni medicalizadoras) para desarrollar y potenciar el bienestar de la comunidad y mejorar la salud mental (en la concepción positiva de salud mental y no en términos de equiparar salud mental a dispositivos asistenciales de atención a patología mental)
Dicho de otra forma, el documento escocés destaca la importancia, y la evidencia, de actividades como las desarrolladas, entre otras, por Olga prescribiendo actividad física en Avilés, el Ayuntamiento de Mieres desarrollando un plan de terapia de cuidado de animales o de cuidado de huertos o el Proyecto Fresneda con su taller de manualidades o el Instituto Asturiano de la Mujer con Tiempo Propio.
Que estas actividades tendrían que ser prescritas desde el contexto de la atención primaria no es nada nuevo. Turabián y Pérez Franco llevan mucho tiempo hablando de ello e insistiendo su utilidad dentro de un modelo práctico de atención contextualizada.
Esto no es nada nuevo desde la perspectiva de la promoción de la salud o desde el concepto de desarrollo de entornos favorecedores de salud o de entornos salutogénicos (entornos donde proliferen activos de salud, las riquezas de la comunidad).
Tampoco es nueva la siempre bien recordada teoría del empastillamiento desde el momento en que la deriva de la atención primaria ha ido hacia terrenos más medicalizadores y menos promotores de la salud, acentuado todo ello, ahora, por un contexto desfavorecedor de los determinantes socioeconómicos de la salud. Del uso recreacional al uso mitigador del dolor psíquico según sean los ciclos económicos.
Tampoco es nada nuevo que algunas de estas actividades hayan sido desprestigiadas, considerada minoritarias o de poco relevancia científica (el truco quizás está en publicarlas en inglés, ponerles la palabra “innovation” o “crónicos” por algún sitio o decir que no es un proyecto que se haya desarrollado en Asturias sino que viene de United Kingdom o de Wisconsin, con permiso de mis amigos de allá).
También tiene sus años cómo la perspectiva de determinantes de la salud y de la salutogénesis se toman de la mano para explicar la forma en que entornos salutogénicos, entornos con epidemias de activos de salud, y desarrollándose desde perspectivas marmotianas de “universalismo proporcional” generan dinámicas positivas en los pathways que linkan stress psicosocial, morbilidad y mortalidad (y desigualdades) [A salutogenic approach to tackling health inequalities’]
En el año 2010, Perspective of Public Health revisa el trabajo de “Arts on prescription”. Se trata de una serie de proyectos desarrollados en Reino Unido desde 1994 que tienen como común denominador “prescribir” actividades artísticas y creativas a personas con problemas de aislamiento o de salud mental. El propósito de las actividades que se desarrollan en la comunidad, no es sustituir terapias convencionales sino apoyar a esas personas a través de la creatividad y de potenciar sus relaciones sociales. En la revisión se fundamenta la evidencia de dichas intervenciones y su impacto saludable en la promoción del bienestar, de la calidad de vida y del capital social. Además de estar vinculadas a la disminución del consumo de ansiolíticos y antidepresivos.
Si el desarrollo de espacios creativos tiene un impacto positivo en el bienestar y en la salud de la población ¿tendría un papel doble la potenciación de una economías creativa?¿se desarrollarían por un lado “activos en salud” y por otro lado se desarrollarían economías locales y nacionales?
Finalicemos, por su relación con el capital social y las redes de apoyo, recordando un mítico artículo publicado en el PLoS Medicine. “Social relationships and Mortality Risk” y algunas de sus conclusiones (en diapo rápida y en video)

CGC 2012 1.029

5 comentarios en “Prescribir actividades sociales, prescribir Arte

  1. Rafa, en el foro de AUPA hay un debate muy intersante sobre la prescripción social y la prevención de enfermedades mentales. En el Centro de Salud de Pineda de Mar hicieron un plan piloto. En el ABS Barceloneta disponen de documento de “derivación” a los recursos comunitarios. Creo que es un linea de trabajo muy comunitària y muy actual.
    Gràcias por tu generosidad.

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