Resistencia 2006-2013


Tú miras todo desde una perspectiva única, desde un lugar privilegiado. No es una atalaya ni mejor ni peor que las otras, pero es la tuya. Y el paso de las lluvias, esa sincrónica mordaza de las estaciones, acabará consiguiendo una especie de vínculo amable, zorro y principito, entre tu atalaya y las condiciones que desarrollas desde ahí.
Las tareas son varias y se van ejercitando de diversas formas con el tiempo. De perder horas de sueño, de habilitar tu futuro, los nombres, los escenarios que consideras alrededor, a jugar doblando las noches y concibiendo formas imposibles. Enamorarse y desenamorarse, habitar verbos, poblar ciudades y enumerar estados de ánimo. Puedes viajar, tomar café o encender cigarros, ser tierno con los tiernos y conquistar cínifes los días pares, ser incapaz de atarte los cordones o dudar en las vías del tren, puedes acabar suicidándote en el postpandrio para luego ufano resucitar al atardecer. Vas siendo un artífice, espía de tu propia respiración, un detective sin nómina, vago aprendiz de cazador de belleza. Te vas convirtiendo en un artista. Ni mejor ni peor. Pero un artista que durará veinte, treinta, ochenta años. O minutos. Sólo una mariposa amarilla. Aquí y ahora las comparaciones son fruslerías o simples faltas de respeto a la eternidad.
En esa perspectiva que tiene su tiempo y toma tu tiempo inviertes la luz de tu energía. Así meces la metáfora de lo que puede ser tu vida e incluso reconsideras desde esa perspectiva algo que podría llamarse sentido, tarea, designio, razón de ser. Una ventana de una fábrica desde donde construir algo parecido a un mundo mejor (Algunas expresiones ya están cansadas pero bien podría expresarse así, y así lo expreso ahora: un mundo mejor). Tratas de ensamblar piezas de un puzzle y de articular horas que van pasando, afanado en múltiples tareas desde esa perspectiva de tu atalaya. Con el tiempo descubres tareas inútiles, algunas plausibles, pocas imprescindibles. Vas aprehendiendo unos pocos nombres, algunos libros, poquitas calles, dos o tres recuerdos, la forma de caminar y de levantar la cabeza al cielo, te quedas con los dedos para acariciar a los gorriones y a los charcos, los ojos de otoño para besar a los niños, la miopía para conquistar la tierra bajo sus pies.
La atalaya es sabia. En otras ocasiones consideras que has sido sólo una rueda más del engranaje y que tu exilio es inevitable y que la historia no es nueva ni será la última y que incluso ahora mismo se está repitiendo. Y piensas que a veces se dicen cosas y otras veces se callan y que el mundo está lleno de gelipollas de pompa sin surtomas supinos, y que si nos seguimos callando anegarán la especie. Por eso a veces, aunque se está tan bien en la atalaya, y aunque uno puede dormir tranquilo y disfrutar del vino y apurar la mar y encender cigarros sin culpa, a veces merece la pena levantar el dedo y ponerse de pie y decir no, ahora no, este es nuestro tiempo.

2 comentarios en “Resistencia 2006-2013

  1. Gracias Rafa. Muy oportuno, llega en un momento y rasca donde pica (dijera Galeano). A propósito, yo tambien creo que es posible luchar desde la atalaya y levantarse y salir para decir no, por “un mundo mejor”. Abrazo

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s