Vicenç Navarro, culturetas y la necesidad de transferir el conocimiento


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Por eso te hablaré de esos dolores que quisiera apartar,
te obligaré a vivir una vez más entre tus quemaduras,
no para detenernos como en una estación al partir,
ni tampoco para golpear con la frente la tierra,
ni para llenarnos el corazón con agua salada,
sino para caminar conociendo,
para tocar la rectitud con decisiones infinitamente cargadas de sentido,
para que la severidad sea una condición de la alegría,
para que así seamos invencibles

Pablo Neruda

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Escuché a Vicenç Navarro hace dos o tres años en la conferencia inaugural del congreso nacional de la semFYC. Nunca lo había escuchado y apenas lo había leído. Sólo había leído un libro suyo en el 2002 o así (Bienestar insuficiente, democracia incompleta). El libro me había dejado desarmado en los planteamientos que hacía: favorablemente desarmado y emocionado. No soy buen lector, no era buen lector, y estaba/estoy, y me temo que estaré, muy alejado de la erudición y de lecturas en profundidad. Puedo contar estas con los dedos de la mano y lo típico: sobran dedos.
Probablemente, como le pasó a otro gran amigo años antes, escuchar aquellos planteamientos del libro de Navarro sirvió para que abriera el foco en algunas de las cosas que pensaba y también, con el tiempo, para reordenar cierto planteamiento de la Salud Pública hacia la izquierda de la diapositiva de Diez-Roux. Quizás, realmente quizás, sirvió no para descubrir nada nuevo, sino para sistematizar en la cabeza algunas de las cosas que previamente habían pasado por las manos y el corazón a trompicones.
Tras la lectura comenté mi descubrimiento emocionado, como si fuera el de Tarso recién caído del caballo o cuando Harry encontró a Sally (hago dos referencias intelectuales para que se note que sí tengo cierta perspectiva cultural, oiga) a una persona cercana (X.). Le pregunté ilusionado: “¿ X. has leído este libro?¡es flipante!”. Me miro así como por encima de las clavículas (de las suyas, de X.) y por encima de su acromion y me dijo quécuál, que en su casa tenían muchos libros de Navarro y que ya lo tenían muy leído. La imagen que se me vino a la cabeza -con mi mente evasiva y burlona, que probablemente es una especie de defensa de la autoestima- fue la de imaginarme a X. y a Y. en su casa, rodeados de libritos de Navarro, en la cocina, en el fregadero, entre libros de marxismo y de materialismo variado y los números atrasados de Le Monde Diplomatique, entre las collillas de Gauloises, y la foto del día que tomaron la Universidad y la Pastilla. Navarro encima de la cisterna, en el lavabo manchado de pasta de dientes, enredado en los pelos púbicos de la cama sin hacer (porque no hay nada tan mediocre y de barrio como hacer la cama a primera hora). Vicenc entre las tazas del café y las copas de vino de la noche anterior que discutían lo de Oriente Medio y las vacaciones en el extranjero. Navarro ocupando la casa. Todo aquello me sirvió para no volver a decir ¡flipante! si algo me gustaba.

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(más o menos así me hubiera sentido despúes del comentario de X. si no hubieserefugiado mi mente en las fantasías de los libros de Navarro invadiendo su piso de intelectuales)

Cuando acabé de escuchar a Vicenç Navarro en el congreso de Zaragoza en el 2011 (en conferencia estándar, claro) acabé igual de emocionado que tras la lectura del libro años antes: “pero si no es tan difícil mejorar el sistema”. Y  me hice la misma pregunta que cuando acabé su libro en el 2002 ¿Cuántas personas conocen -y entienden- lo que propone este hombre (y otras mujeres y hombres como él)?¿Cuántas personas serán capaces de acabarse un libro de este tipo y serán capaces de entenderlo?¿Cómo se pueden poner en marcha procesos de “traducción” de estas ideas?¿Cómo abrir las ventanas de las casas de X. e Y. para que salgan las ideas a la calle y ellos se puedan dedicar tranquilamente a hacer, por este orden, la cama y el amor?
La historia de Navarro me vino a raíz de una referencia de un documento del Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud (OESyPS). El Observatorio es un organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud. A través de un análisis riguroso del funcionamiento de los sistemas de salud en Europa, trata de dar soporte y promover las Políticas de Salud basadas en la evidencia. En un documento publicado en el año 2012 desde dicha institución, se señalaban algunas de las recomendaciones que deberían incluirse en las políticas de salud europeas.
Alguna de las preguntas que suscita la lectura de la síntesis del documento, más allá de las recomendaciones propuestas, y tras mi exposición inicial psicoanalítica son las siguientes: ¿Se leerá este documento en los órganos de decisión política que nos circundan?¿Se debatirá el documento en procesos transparentes, abiertos, más democráticos con otros agentes de salud?¿Por qué no se debate?¿Por qué no lo debatimos?¿Por qué no lo “traducimos”?¿Por que no establecemos procesos – más allá de esas olimpiadas de votos cada cuatro años- para debatir este tipo de cuestiones con y entre los organismos que toman decisiones? (otra pregunta accesoria al tema de transferencia de conocimiento sería: si las recomendaciones son de evidencia y vienen de la OMS ¿por qué se tienen menos en cuenta que otras menos evidentes?)
En relación con esta “traducción” del conocimiento en las publicaciones científicas, se inició un debate interesante en Gaceta Sanitaria (en su facebook) , de cómo se podría incorporar algún resumen para poder socializar sobre todo en aquellos artículos de políticas de salud o de temas de salud interesantes para todos los públicos:  “Un resumen rápido, amable en redacción y diseño, que automáticamente se pudiera imprimir y repartir en el mercado, en la sala de espera o en la parada del autobús”
Obviamente mis preguntas son algo retóricas porque YA existen procesos y “traducciones” en marcha. Muchas personas ya han contestado algunas de estas preguntas y llevan tiempo haciéndolo. Algunos de los movimientos de ciudadanía que actualmente están impulsando corrientes nacionales como Yo sí Sanidad Universal o la Plataforma Afectados por la Hipoteca, o las diferentes mareas o Alambique o Acción en Red en Asturias ( iniciativa que descubrí ayer, gracias a María Valvidares) o tantas y tantas otras ya están poniendo en el énfasis en todo esto: conocimiento, traducir conocimiento, generar procesos de aprendizaje compartido y generar acciones para aliviar el dolor.
Muchas de ellas, incluso sin saberlo, basadas en la evidencia o como decía, perfecto, Neruda: “para tocar la rectitud con decisiones infinitamente cargadas de sentido”

 

Nota 1: De cajón. La mejor forma de poder leer más, mejor en profundidad, entenderlo todo y que no haya necesidad de tantas “traducciones” es garantizar la mejor educación posible para toda la población, con procesos que ayuden a pensar, ser críticos, participativos, etc….
Nota 2: (Como todas las entradas de este blog, las opiniones del autor no reflejan la opinión de la institución para la que trabaja e incluso, en ocasiones, y si los chiquillos no me han dejado dormir mucho, tampoco reflejan la opinión del propio autor del texto🙂

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