Cuento de Navidad. Jesús de Nazaret y Belén: el código postal es más importante para la salud que el código genético


El lugar donde vives, cómo vives, en qué familia naciste, tu educación y a lo que te dedicas es muy importante para la salud.
El padre y la madre de Jesús de Nazaret -nacido según la tradición cristiana en Belén  provincia de Judá y que siendo mayor se trasladó a vivir al norte de Palestina, en Nazaret de Galilea – pertenecían a unas de las clases sociales más bajas de aquella parte del mundo. El padre era trabajador manual -campesino y carpintero- y la madre una muchacha judía destinada a realizar las funciones que a la mayoría de las mujeres de su época les habían encomendado en una historia escrita – en aquella  y en otras, estas, épocas – por guionistas y directores de casting varones, y en este capítulo concretamente, varones circuncidados.
El nacimiento del pequeño es en condiciones extremas: la madre y el padre deben de atravesar las provincias – de Norte a Sur- para empadronarse siguiendo un decreto de de Publio Sulpicio Quirino, legado de Roma en Siria (Lc 2, 1-5). El censo decretado por Roma fue un acto que sometía a Palestina a la autoridad del Imperio Romano y fue acogido por indignación por la mayor parte del pueblo. Llegan a una aldea donde se les niega el alojamiento. Los motivos principales, cuentan los narradores, es debido a ser extranjeros (“De Galilea no puede venir nada bueno”) y sobre todo ser pobres.
El parto transcurre en un escenario improvisado con bastante precariedad en términos arquitectónicos, de hostelería y de salubrismo. Un parto natural en una condiciones similares a otros partos de aquella época y donde las probabilidades de mortalidad infantil, perinatal y maternal son más altas teniendo en cuenta aspectos relacionados con clase social o nivel de ingresos,como puede verse en el gráfico inferior (diferencias en la mortalidad infantil en diferentes sectores poblacionales de la época).Esperanza de vida

En ese sentido, y sin entrar en consideraciones religiosas, el pequeño fue un elegido. Elegido a sobrevivir después de pasar unas primeras condiciones de vida dificultosas para la vida donde muchos otros críos y crías pasaban a formar parte de las estadísticas de mortalidad de la época. Elegido también porque el pequeño logra sobrevivir a ciertos actos violentos posteriores: la matanza de los inocentes orquestada por Herodes.
Pese a la proverbial -azarosa o divina-  suerte inicial del pequeño, este cumplirá perfectamente los presagios de su esperanza de vida. Galilea era una tierra llena de activistas políticos y de movimientos antisistema y el pequeño crecido en ese entorno o quizás debido a otras circunstancias, desarrolla una campaña intensa contra el sistema judío, el Templo y la autoridad religiosa, la Ley por encima del Hombre, una renovación espiritual y social que atenta directamente contra las jerarquías instituidas, la lucha contra las desigualdades sociales, el estigma de los colectivos excluidos y por la lucha de los derechos de la mujer y de la infancia. Su fallecimiento – insisto, siguiendo a la tradición cristiana-  cumplirá las expectativas demográficas esperadas para un hombre de su época, sobre todo si era galileo donde las probabilidades de meterse en líos y de morir de muerte violenta eran muy altas (la primera causa de mortalidad en hombres jóvenes de esa provincia). El fallecimiento de aquel niño, 33 años más tarde, está claramente relacionado con su código postal y con sus condiciones de vida. En  la siguiente figura se observa la diferente esperanza de vida en algunos grupos poblacionales de la época y su relación con la edad de fallecimiento de Jesús de Nazaret.

Mortalidad

Es importante seguir aprendiendo de la historia o de las narraciones:

1. El alojamiento y la vivienda para mucha población de nuestro entorno sigue siendo extremadamente complicada. Las variables “ser de un país diferente” y sobre todo, además, “ser pobre”, hace que el alojamiento y el desahucio puedan ser altamente probables.
2. Si en vez de un niño hubiera sido una niña sus probabilidades de fallecimiento y de ser invisible para la historia son muchos mayores. Ayer y hoy.
3. Los desplazamientos de poblaciones y las intentos institucionales violentos para evitarlos siguen estando a la orden del día en nuestro propio Estado.
4. El Sistema Nacional de Sanidad hubiera atendido el embarazo y el parto de la gestante María o las urgencias de la familia o la atención al muchacho hasta su mayoría de edad. Pero nada más. Un Real Decreto firmado por el Gobierno de nuestra Nación dificultaría -dificulta- el acceso a tratamiento y cuidado a población extranjera en situación irregular o carpinteros ilegales.
5. El niño tendría las mismas probabilidades de haber sobrevivido (o no) a un acto genocida como el de Herodes. Los actos genocidas se siguen produciendo de forma más indirecta y larvada (políticas económicas desiguales, hambrunas) o de forma expeditiva y explícitamente violentas (masacres en los últimos años en Siria, conflicto en Palestina o en el Sahara, por poner sólo unos ejemplos).
6. El niño o la niña elegidas hoy en día probablemente fueran Palestinas y no Judías. Desde 1995 Belén está administrada por la Autoridad Palestina. Probablemente hoy en día tendrían otra lengua y quizás otros dioses, o ninguno, pero probablemente sus causas de mortalidad y las causas injustas y evitables por las que mueren siguen siendo las mismas.
7. La mujer y algunos de sus derechos fundamentales han sufrido un retroceso inmenso. En varios países del mundo y en el nuestro esta última semana.
8.  Los derechos a manifestarse y salir a los montes o a las plazas o a las calles estarían tan mal vistos y perseguidos con violencia y acritud como en las carreras que se hecho el muchacho por la explanada del Templo o por las callejuelas de Jerusalén.
9. Probablemente el muchacho tendría una sensación enorme de sorpresa y desasosiego viendo la campaña de marketing en forma de Religión en que se convirtió todo aquello.
10. El crío estaría pasmado observando como algunos dirigentes de los Estados, de nuestro Estado, practicantes de una religión que probablemente él no tenía ningún interés en fundar, son ahora los patrocinadores de iniciativas (punto 1 al 9) que atentan contra los principios que a él le llevaron a morir de muerte violenta a los 33 años.

PD: Los datos epidemiológicos utilizados en el post son datos inventados por el autor. Deben disculparnos la rapidez y soltura en la confección de los mismos. Los otros datos de la historia están basados en fuentes de la tradición cristiana y dejamos a gusto del lector y lectora considerar su veracidad o no.
Feliz Navidad y Felices Fiestas.

9 comentarios en “Cuento de Navidad. Jesús de Nazaret y Belén: el código postal es más importante para la salud que el código genético

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