Diálogos con un residente (II): yo participo, tu participas, ella participa, nosotros, vosotras, ellos y ellas participan.


– Querido Maestro te veo hoy un poco taciturno mirando el atardecer asturiano.
– Pequeño ruiseñor, qué bien te veo, estaba pensando en ofrecerte una de mis lecciones magistrales pero estoy un poco melancólico mirando estas nubes que se van allá por poniente y creo que más que lección será un aforismo.
– Aforismo, lección, conferencia, taller o colleja todas tus enseñanzas llegan a lo más profundo de mi masa gris o blanca, según esté en vertical, horizontal o haciendo el pino puente.
– Entiendo.
Silencio docente de varios minutos. La tensión pedagógica se puede cortar con una sierra metafísica.
– Hoy voy a hablarte pequeño saltamontes de la participación. Veamos. Dime tres frases en las que sueles emplear el verbo participar y derivados.
– Bien…Déjame unos minutos. “Pedro ha participado en un concurso de televisión”, “Fue una lástima no haber comprado una participación del décimo que tocó esta Navidad”, “Messi no podrá participar en el partido de la final de la Champions”.
– Dudo entre darte un coscorrón o una recompensa en forma de dátiles para camellos., pero veo que has reflejado perfectamente el sentido de la palabra “participación” en este país.
– ¿He acertado?
– Sí, según diferentes estudios semiológicos, semióticos y seminales de autores que ahora mismo no sabría citarte, esas son las frases más frecuentes de nuestro país donde se utiliza la palabra participación.
– Ah Maestro y se te olvida participación electoral.
– Sí pichón, pero eso no es una frase es un oximoron. Veamos, fijate el contexto de lo que entendemos por participación: farándula, lotería, concurso, competición, meta, forrarse…
– No entiendo Maestro.
– No hace falta que lo entiendas. Sólo deja fluir mis palabras como dejas correr litros de otras cosasportusvenasmujer. Pero escucha esto.
– Sí
Los conciertos que más nos suelen gustar son aquellos en los que podemos cantar un poquito. ¿Por qué la peña no se duerme en el concierto de año nuevo?
– Porque dan palmas.
– Obvio.
– Siga Pozo de Sabiduría.
– El que pregunta qué opinas de esto y antes de que acabes de opinar ya dio su opinión es un tramposo.
– Sí.
– No es demasiado complicado preguntarle a la gente (en la consulta, en la calle, en los trabajos, en la sociedad, al escribir un documento o realizar una propuesta organizativa): ¿a ti que te parece?¿tu cómo lo harías?¿cómo pensáis que podemos hacerlo?
– Sí.
– No es demasiado complejo si preguntas eso escuchar en silencio, dejar que la gente hable y recoger sus opiniones.
– No sé, no sé.
– Ayer me decía una compañera “eso de la participación es a veces como cuando tu madre te preguntaba ¿que quieres hoy para cenar? macarrones mamá Pues lo siento hijo, lentejas”.
– Con lo buenas que están las lentejas de noche.
– Hay algunos que te dan consejos desde un peldaño, a modo de soliloquio o monólogo, normalmente organizado en un decálogo y en ocasiones cuando no hay decálogo hablan como si fueran poniendo viñetas imaginarias en su discurso bien en forma de puntitos o de números romanos.
– Sí. Qué miedo ¿no?
– A veces lo de la participación es como aquello de “Como se que te gusta el arroz con leche por debajo la puerta te paso un ladrillo”.
– Eso no lo he entendido muy bien.
– No todo debe entenderse a la primera.
– Hala mi estimado. Hemos bebido frente a frente una copa tras otra. Retírate ahora, ya estoy embriagado y tengo que dormir. Si quieres, vuelve mañana y trae tu cítara.

(ver el primer diálogo con un residente)

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