Dimensión HUMANA: Aprendiendo sobre las emociones de los pacientes mediante obras artísticas


Nosotros que somos unos iconoclastas (como bien nos dijo nuestra tercera madre hace mucho tiempo), tenemos varias camisetas de héroes en casa. Una de ellas, rotulada por delante y por detrás,  es la que corresponde a José Luis Turabián y a Benjamín Pérez Franco.
semFYC ha ido recuperando en su página los números de una revista mítica en la historia de la medicina familiar y comunitaria de este país: Dimensión HUMANA. La revista se forjó con el trabajo y el empeño de personas imprescindibles de la historia de la Atención Primaria de este país liderados por otro de los que tengo una camiseta en el ropero: José Ramón Vázquez Díaz. Personalmente y profesionalmente tengo un enorme cariño a algunos de aquellos números porque me acompañaron durante aquellos años de residencia. Aunque yo era  -y ahora más aún- un pardillo, apenas entendía de mucho lo que se decía, pero lo que se decía calaba de una forma insospechada y servía para mirar de forma diferente.

La revista está llena de joyas. Es importante releerla y ver que muchos de los discursos siguen plenamente vigentes y tienen un potencial enorme para alumbrar estrategias, proyectos y actuaciones al día de hoy. Rescatamos un texto de Turabián y Pérez Franco, escrito tan maravillosamente como ellos escriben, y donde proponen la utilización del arte para aprender a mirar mejor a las personas.

“A principios de los años treinta, el novelista y filántropo HG Wells viajó extensamente por Ucrania, justo cuando la colectivización forzosa de la agricultura estaba llevando a la muerte por hambre a millones de campesinos, y sólo vio gente risueña, bien alimentada, fervorosamente estalinista. Por la misma época, César González Ruano no vio en Alemania la brutalidad nazi y durante todos los años que estuvieron funcionando los campos de exterminio ningún fucnionario, ni técnico ni ciudadano alemán llegó a verlos, igual que no veain los trenes cargados de judíos que viajaban al Este…Así que no es raro que Marco Polo no llegase a ver la Gran Muralla. Lo más común es no ver nada, no fijarse en nada.
También los médicos y otros profesionales de la salud suelen no ver nada del hombre a quien atienden. Y eso es también normal. La formación médica (Universidad, Hospital…) se centra en los sistemas y órganos del cuerpo, y en los medios tecnológicos (desde el fonendoscopio al TAC) para obtener información sobre ellos. Los modelos usados para enseñar la estructura normal del cuerpo humano, así como los cadáveres, con más cosas que personas, sin experiencia emocional interna que dé una referencia sobre la percepción humana. El estudiante se entrena en ver cuerpos sin vida emocional“.

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2 comentarios sobre “Dimensión HUMANA: Aprendiendo sobre las emociones de los pacientes mediante obras artísticas

  1. […] Ya hemos hablado en alguna entrada anterior sobre Dimensión Humana y su recuperación por parte de semFYC. Recomendaría encarecidamente su lectura a las jóvenes y no tan jóvenes promesas de la sanidad y la salud de este país. Personalmente, ya dije, tengo un sesgo importante con la revista porque nació con mi formación y me acompañó en aquellos primeros años. Y porque además alumbraba una parte intensa de nuestra formación que normalmente no forma parte de nuestra formación. Salía de la Medicina Familiar y Comunitaria para trabajar en drogodependencias y la revista iluminó (qué bonita la palabra iluminar, dar luz, iluminar libros, esos libros iluminados medievales) la revista se atrevió a publicar unos primeros relatos de cuando aún era joven (y los trenes eran animales mitológicos que blablabla). Al lado de aquellos textos yo leía admirado unas reflexiones de un tal Juan Gérvas del que sólo tenía la imagen de haberle visto en alguna revista vestido como si hubiera salido de un cuadro de Renoir. Y le recuerdo hablar de desigualdades y de Amartya Sen. Algo que se me quedó así atravesado para siempre en las sienes. Recomendaría encarecidamente su lectura. Me encantaría tener un verano como los de antes para poder leermelo todo y subrayarlo. Asomándose a sus páginas uno puede llevarse la sorpresa de encontrarse nombres de buenos contemporáneos que hemos ido descubriendo en estos años. Es como una especie de festival de Terry Toons donde no falta casi nadie. Miguel Amengual citando a Miguel Torga en la página 9, nuestro querido Luis Gimeno en su periplo africano en la 12, la teoría de la justica de Rawls unas páginas más adelante, dos monográficos (I y II) coordinados por Carme Borrell en 1998, Joan Atmella i Andreu (que nos miramos ahora por twitter) en la 14, Margaret Whitehead – ahi es nada, la de Dahlgren- en la 37, Yolanda Jarabo en la 56 (yo recién acababa el MIR), José Luis Bilbao en la 6, Ortún en la 19 recomendando tres lecturas básicas: McKeown, Rose y Cochrane, un monográfico sobre salud positiva en el número de noviembre del 97, mi segunda inmersión en la Promoción de la Salud (después de Werner) gracias a Pilar Regato en la 29 y descubrir a María José Pérez Jarauta en la 35, la historia de mis domicilios y mi abuela en la 11 (animales mitológicos que representaban la huida…) y Julia Domínguez hablando de evaluación y efectividad de promoción de la salud en la 45… y más y más , además de esa alineación mítica que componía el núcleo de la revista liderados por José Ramón Vázquez Díaz. Esos hombres y mujeres que son como las estatuas del monte Rushmore de nuestra Atención Primaria. Recomendaría encarecidamente su lectura. Sobre todo para entender que muchos de los qués ya estaban ahí y de alguna manera siguen siendo los mismos. Los llamemos como los llamemos, les pongamos el marco que queramos o los reescribamos como lo reescribamos. Menos viejunas algunas fotos o algunas maquetaciones, más interactivas. Pero siguen siendo las mismas preguntas y muchas de las mismas respuestas. ¿Qué pasa con los cómos?¿Nos cuesta menos escribir y filosofar sobre qués en vez de ponernos a trabajar en los cómos?¿Será que a veces meterse con los cómos es más complicado que un juego de tronos? No sé. Pienso en Luis ahí en esa foto en Zaire. Y lo veo ahora en Oregón trabajando duro con toda esa gente de Oregón en la ciudad que se acentúa en todas las sílabas y me quedo algo más tranquilo. Los hay que con sus qués vienen dando cómos toda su vida. En fin no se pierdan Dimensión Humana. (ya hablo de usted como Salva Casado…que por cierto también aparece en alguno de los números….¿sería la revista el último reducto de diggers, freaks y hippies del siglo XX? (apunta Jimmy, Pati: diggers 😉 […]

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