Epidemias, VIH y códigos postales


“Epidemics appear, and often disappear without traces, when a new culture period has started; thus with leprosy, and the English sweat. The history of epidemics is therefore the history of disturbances of human culture” (Virchow in Ackerknecht 1970). Referenciado en el primer capítulo del Rose´s Strategy of Preventive Medicine.

Obviar las condiciones sociales de un paciente puede ser un error intolerable, teniendo en cuenta que los pronósticos – si ya no las propias etiologías- y las opciones terapéuticas pueden estar muy influidas por ello. Aquello de Marmot de curar a un paciente y estabilizarlo clínicamente para luego mandarlo a su entorno de mierda (lo de mierda es mío, Miguelito Marmota es Sir y no utiliza esas expresiones).
La epidemia de VIH-SIDA fue un claro reflejo de esto. Antes de la terapia antirretroviral combinada la infección por VIH era jodidamente solidaria e infame en mortalidad fuera cual fuera tu código postal.
Posteriormente la infección por VIH-SIDA mejora el pronóstico con la aparición de los nuevos tratamientos antirretrovirales (disminuye mortalidad, disminuyen ingresos hospitalarios, morbilidad asociada…). Un enorme trabajo de muchos profesionales sanitarios. Pero los nuevos tratamientos antirretrovirales no “mejoran” la vida de todas las personas. De forma general, aquellas en las que sus condiciones sociales no son buenas el pronóstico será peor. Sí, puede que se amplíe su esperanza de vida pero se mantiene una calidad de vida deficiente.
Aquellos que tienen más variables de una papeleta infame tienen mayores probabilidades de que su calidad de vida no sea buena: ser drogodependiente, no tener apoyo familiar, dificultades de apoyo social, ser pobre, tener un nivel educativo bajo, tener los dientes rotos, dormir en chupanos, tener problemas de salud mental, tener patología dual, tener agujeros en el hígado o en las venas por donde los sueños van y vienen y no se quedan nunca, o ser mujeres, o venir de la cárcel…Pablo, desde la Fundación Siloé. O Cuca y Pili desde Vivir en Positivo. O María José, Loli, Ana, Rosa, José Manuel, Adela et al desde Comité Ciudadano AntiSIDA saben de ello. O los compañeros de Villabona. Y más. Todos ellos cuentan perfectamente sus historias: Están terriblemente jodidos. Logran estar en la casa de Siloé durmiendo unos días, toman el tratamiento correctamente, mejoran, comen, duermen, pero si tienen que volver a la calle las probabilidades de recaída son altas…
Esta mañana tuvimos una intensa y fructífera jornada de trabajo con algunas de las personas (Unidades de ITS, compañeras de Salud Pública) y asociaciones (XEGA, Vivir en Positivo, Médicos del Mundo, Siloé, Fundación Amaranta, Consejo de la Juventud del Principado de Asturias, Comité Ciudadano AntiSIDA…) que más saben sobre esto y que más tiempo llevan trabajando en esta materia en Asturias – en la prevención, atención, activismo, lucha con y para las personas afectadas por el VIH.  Los esfuerzos de muchas de estas asociaciones y de muchos recursos de la red sociosanitaria aún siendo intensos siguen poniendo en evidencia la importancia de fortalecer la red social y sociosanitaria, la importancia de fortalecer este compromiso hacia los más desfavorecidos.
Hace tantos años, tantos que ya parece un siglo, mi primer jefe de servicio cuando llegué a trabajar a salud pública me dijo algo así. “Desde salud pública trabajamos para esto, trabajamos para todos, pero precisamente con la obligación de poner más intensidad en aquellas personas más desfavorecidas”. Creo que definió de forma perfecta qué es eso del “universalismo proporcional” y la equidad
Es un error conceptual intolerable obviar aspectos sociales en abordajes clínicos individuales o en abordajes clínicos poblacionales, vease las famosas estratificaciones de las estrategias de cronicidad que ignoran variables sociales. La mirada hacia los códigos Z o hacia las condiciones sociales poblacionales es imprescindible y las políticas que refuercen esos aspectos también. Los proyectos de coordinación sociosanitaria estaban vigentes en los planes de sida de hace 14 años y tienen que seguir vigentes en cualquier estrategia de salud de hoy en día.
Hoy, por la mañana, hubo un momento de orgullo enorme en aquella sala viendo a tantas personas que han hecho posible que mejoren las condiciones de vida de muchas personas, que hacen posible que sigan mejorando.
(Este video ya tiene unos años. Un montaje casero hecho hace también casi un siglo pensando en todas las personas que trabajan en epidemias y en códigos postales. La primera parte es el análisis de la situación, la segunda parte es la acción y la lucha de diferentes grupos y personas afectadas de todo el mundo para poner freno a esa situación)


 

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