Cameron debería probar a cruzar Londres con un cubo de agua en la cabeza


Cameron y el gobierno conservador plantearon el pasado sábado la siguiente medida: “la retirada de las ayudas sociales a los obesos, los alcohólicos y los drogadictos, como anticipo a de la nueva batería de recortes del Partido Conservador de cara a las elecciones del 7 de mayo” (El Mundo 14-02-2015).
El planteamiento, exactamente, es retirar las ayudas económicas a aquellas personas con problemas de obesidad y adicciones que no se quieran someter a tratamiento. Algo que no me queda claro en las noticias es que quiere decir Cameron que se resisten al tratamiento: ¿No quieren recibir ayuda?¿Reciben ayuda – acuden a una intervención específica- pero no son capaces de revertir su problema?.
El punto clave de todas formas está en las propias declaraciones de Cameron:
“No es justo que la gente que trabaja duro esté financiando la asistencia social a la gente que se resiste a aceptar el tratamiento que le permitirá volver a llevar una vida normal”, ha advertido Cameron. “Demasiada gente recibe hoy en día beneficios sociales por enfermedades que son curables”.
Cameron afecta a la falta de voluntad de las personas. Cameron, que no se ha leido ni a Rose, ni a Virchow, ni a su compatriota Marmot, ni a Black, ni a los funcionarios que trabajan para su gobierno en el NICE o en el Public Health England, debería repasarse lo de las causas de las causas y la diferencia entre condiciones de vida y estilos de vida. Y que, aún teniendo en cuenta un principio de “voluntad” para hacer cosas, existen otros contextos detrás que modifican mucho las “voluntades”. Y que no estamos ante un problema moral como señala el propio Cameron.
Hay una historia muy antigua de la que no recuerdo su fuente. Dos religiosos puritanos critican a un hombre que no es capaz de hacer sus oraciones a lo largo del día. Dicen que siempre está más pendiente de otras cosas pero no es capaz de rezar. Ellos por supuesto sí lo hacen. Varias veces al día. Un tercer hombre observa lo que dicen y les dice: “Mañana por la mañana poneros en un extremo de la ciudad con un cubo de agua en la cabeza y tratad de cruzar todas las calles hasta el otro extremo sin derramar una gota de agua. Cuando lleguéis por la noche al otro extremo de la ciudad, exhaustos, decidme cuantas veces habéis sido capaces de acordaros de vuestro dios”.
Estas son dos historias reales de dos personas cruzando la ciudad con condiciones de vida diferentes:

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Este es el gráfico de Obesidad en España presentado por el Observatorio de Desigualdades en la salud. Se observa la tendencia entre 1987 y 2006 y se observa como existe un gradiente de género y clase social: las mujeres de clases sociales bajas son las personas más afectadas. Muchas de las personas señaladas por Cameron como resistentes a tratamiento puede que sean personas cruzando con cubos de agua la ciudad todos los días, tratando no tirar una gota.
Que Cameron y sus clusters piensen así quiere decir dos cosas: la primera que es algo que se correlaciona con su pensamiento político. En un estudio muy interesante publicado por Sarah Gollust et al en el año 2009 en el American Journal of Public Health se veía la diferencia de acuerdo entre independientes, republicanos y demócratas cuando se les presentaba un modelo explicativo de la Diabetes. Mientras parece que no hay mucho desacuerdo en un modelo basado en conductas y responsabilidad individual, las cosas no se tienen tan claras si lo que se explica es desde un modelo de determinantes sociales de la salud. Una lógica narrativa, esta de las conductas y la responsabilidad individual, que se corresponde con la de la tierra de las oportunidades y el uno puede conseguir lo que quiera y hay trabajo para todos y si no trabajas es porque eres un vago.

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El segundo punto relevante de todo esto es que es una pena que se paguen Marmots y los nombres Sir y que tengan una cohorte enorme de estudiados y estudiantes y que nos alumbren tanto, pero que el gobierno que les paga y les financia no se haya leído una sola línea. Me imagino a Marmot y a toda la cohorte de Whitehead y a los fantasmas de Snow et al de las navidades pasadas comiéndose los nudillos y llorando por su Reino Unido.
La ocurrencia sancionadora y de salud persecutoria del gobierno conservador británico tiene tanta evidencia científica como entrar a quirófano sin guantes ni lavar las manos y operar el apéndice desde el acueducto de Silvio.
Cameron debería cruzar Londres todos los días con un cubo de agua en la cabeza, tratando de no tirar una sola gota de agua y comprobar cuántas veces ha invocado, al final del día, al Dios de la Salud y de la Responsabilidad Individual del que tanto habla.

Más aquí:

1. Epigenética, determinantes sociales de la salud y salutogénesis: introducción
2. Los determinantes sociales de la salud y la causalidad social
3
. Las causas de las causas (again)
4. Epigenética, aspectos generales
5. Epigenética, la narrativa de los barrios en nuestros cuerpos

Un comentario en “Cameron debería probar a cruzar Londres con un cubo de agua en la cabeza

  1. El caso es no ver lo que no necesita de gafas para verse, el problema siempre puede ser y llamarse de otro modo, falta de voluntad, abusar del esfuerzo de otras personas que cotizan para dar salud a quienes no hacen nada por esa salud… en fin las ideologías al servicio de la desigualdad

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