Esperando a Godot


Creo que ya está confirmado que el próximo miércoles se realizará la votación en la cual salga elegido el nuevo presidente del gobierno de Asturias.

Las lecturas en prensa de las reuniones de negociación de estos días se confundían entre las crónicas del Tour o de los encierros de San Fermín. Desgraciadamente, muchas veces el nivel de lo que los periódicos contaban estaba más cerca del tapón de humanos y animales a la entrada de la plaza y de los cabestros tristes y heridos del segundo evento, que de la épica del primero, aun siendo épica con amapolas y éter.
Tras las negociaciones se vislumbran apoyos y pactos, hubo palmadas en la espalda y desplantes, demagogía, fuera de tiestos y postureo. Algo de más de postureo. Visto desde fuera el asunto tiene trasunto de vodevil. Y visto desde la calle, uno o una se plantea si todo ese tiempo de mirarse a los ojos, sacarse fotos en las mesas, intercambiarse papeles apuradamente, agendas y documentos con la tinta oliendo a fresco, si todo esto –digo- no se podría haber hecho mucho antes. Y si para llegar a ciertos párrafos llenos de lugares comunes es necesario perder no sólo tantos días sino tantos años.
Pero mi texto aunque comience escéptico no lo es ni mucho menos. De la elección del nuevo presidente y, tras la sesión de investidura, saldrá la constitución del nuevo gobierno y progresivamente, en próximas semanas, la prensa y los medios de comunicación irán anunciando las alineaciones de los nuevos (o no tan nuevos) equipos directivos.
Salud (y digo Salud y no digo Sanidad) es una de las grandes quinielas. Presupuestaria, social y poblacionalmente es uno de los elementos claves del gobierno, su buque insignia. Es un tema tremendamente sensible en medios de comunicación (sería interesantísimo un análisis documental y etnográfico de los gabinetes de prensa de las consejerías de salud españolas). Pero lo más importante es que se trata de un elemento significativo para medir la calidad de nuestra sociedad y de nuestra población. Y de la orientación hacia un determinado tipo de sociedad o de otra. Es cierto, no somos iguales.

Desde ahora ya, pero a partir del miércoles sobre todo, se comenzarán a hacer quinielas y habrá diferentes posturas y opiniones sobre los nombramientos, sobre la idoneidad de los mismos y sobre lo que nos espera o lo que nos deja de esperar. Algunos discursos de población de a pie, según devengan los nombramientos, serán muy similares a los de anteriores legislaturas. Sean discursos positivos, críticos o negativos pero seguramente serán discursos con una alta concordancia a los de legislaturas anteriores (piense ahora aquí cuál es es o será al suyo). La indiferencia, también presente, es de alguna forma otro tipo de discurso.

Pero quisiera centrarme en un punto ¿A quién estamos esperando?¿Qué estamos esperando que suceda?
Lo extremadamente complejo de la situación – en muchas materias, pero mucho también en la gobernanza en Salud/Sanidad- es que no se trata de esperar a una persona. Godot no va a venir. Godot no existe. O mejor dicho, no existe ese Godot. Pero sí existen otros Godots. Y esos otros Godots somos todos nosotros.
Mientras algunos acontecimientos ocurran estos próximos días -más o menos vodevilescos, más o menos mejorables, pero creo que profundamente necesarios dentro de lo que es un proceso democrático necesario e imprescindible- los Godots que estamos esperando están trabajando en asociaciones y en barrios, abriendo su consulta todas las mañanas o limpiando los centros de salud o dando citas o trabajando en procesos organizativos o contando números de muertos y cánceres o investigando o atendiendo domicilios o entrando en los quirófanos o recorriendo las calles o gestionando equipos o llevando agendas o evaluando o trabajando en laboratorios o en inspección o trabajando como ciudadanas con otras ciudadanas o detrás de teclas de ordenador o en guardias…y sí, los Godots también están eligiendo y configurando un nuevo gobierno.
¿Qué podemos esperar? Aunque este blog escribe ya sobre ello desde hace mucho tiempo, están son algunas líneas:
Asturias
Podemos esperar y necesitamos una profunda reforma de la estructura de salud y sanitaria. Es ridículo desprestigiar el trabajo de todos estos últimos treinta años. Como en todos los trabajos hay luces y sombras. Es preciso analizar con detalle y rigor las sombras y difuminarlas, pero es preciso construir desde todo lo que ya se ha generado. Y hay enormes riquezas en todos y cada uno de los sectores, en todos y cada uno., en todos y cada uno de los equipos.
Es preciso un recambio importante. Lo joven puede ser muy viejo y lo viejo muy joven. Esto es importante no perderlo de vista. Ojo. Pero es necesario –entiéndaseme bien- matar al padre y dejar que el hijo tenga espacio. Y espacio compartido. No sirve el “cuando yo era residente…
El nuevo decreto de estructura debe de ser ambicioso. No sirve la estructura de hace treinta años. No sirve que sigamos haciendo algunas cosas igual que hace treinta años (en lo macro, pero también en lo micro). Algunas sí obvio. Entiéndaseme. Pero otras no sirven. Ni lo que hace la macro organización ni lo que hago en consulta.
Hay que dejar de hacer cosas.
El trabajo en el territorio local debe estar más integrado con todos los agentes que trabajan en salud (desde el ámbito sanitario y desde el ámbito no sanitario).
Es necesario recuperar el prestigio de la Atención Primaria y de la Salud Pública (y decir “recuperar el prestigio” supone puntos y acciones de trabajo y agendas y tiempos y plazos y compromisos y dinero).
Necesitamos un psicoanálisis organizacional para acabar con los abismos y las distancias entre la gestión y la práctica.
Necesitamos un nuevo estilo de política. Es necesario ordenar todo lo que estamos haciendo, visibilizarlo no sólo con una identidad o enseña de mi partidín, de mi equipín de fútbol sino con una identidad de los Godots que están trabajando y para los Godots para los que estamos trabajando. Es necesario que nos sintamos orgullosos de ello. Y que sea un jodido orgullo colectivo. Es necesario desterrar el cainismo este tan hispano de aquí tengo mi nicho. Y esa puta envidia tan viejuna y casposa.
Es muy importante contar más y mejor con la gente. Y preguntar a la gente sin miedo, Y dejar que la gente hable y ser lo suficientemente humildes para tratar de generar discursos y procesos colectivos con esas palabras y saber que puede perder uno para ganar todos.
En varios años de trabajo – al principio en Primaria, luego en el ámbito comunitario y drogodependencias y casi todo el tiempo restante en Salud Pública- tengo la suerte de poder acumular un enorme aprendizaje. El otro día, al iniciar una conferencia en la Escuela Andaluza de Salud Pública, decía que no soy un experto en nada. Y que ese enorme aprendizaje, mi mayor riqueza, no es la mía, es la de un montón de personas que he ido pudiendo conocer a lo largo del tiempo y de los escenarios de trabajo. Yo no sé hacer bien muchas cosas, pero se de sobra quién las hace muy bien. Y en Asturias viven muchas de esas personas. Una de mis mayores alegrías es recordar nombres y apellidos de todas esas personas que trabajan en Salud en Asturias. Los esperados Godots.
Que el nuevo escenario, los nuevos organizadores y las nuevas arquitecturas y organizaciones, que comienzan a forjarse la próxima semana, sepan sumar el trabajo de todos y todas ellas para seguir trabajando juntos por el bien común en Asturias..

 

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