Cuando Valentín Fuster encontró a Ana Diez-Roux


“Desde pequeños hasta que nos morimos somos responsables de nuestra salud”
Valentín Fuster. Los retos de una vida saludable

 

No sé si Valentín conoce a Ana Diez-Roux. Manuel Franco que conoce mucho a los dos podría presentarles. Valentín, aquí Ana; mira Ana, aquí Valentín. Podrían darse un paseo juntos por NY y tomar un café. O tomar juntos el metro mientras hablan del otoño en Nueva York y de las sensaciones que tienen sobre esta ciudad y hablar algo sobre Nancy Krieger. Hacer un recorrido juntos por la línea de metro. Quizás Ana le señalaría tres cosas a Valentín (Mira Valen, fíjate, no sé si habías reparado en esto)

– La línea de metro y las desigualdades en relación con los ingresos en las diferentes paradas de metro.
– Los mapas de distribución de Race and ethnicity de Eric Fisher según suben con línea 1 de sur a norte.
– El juego observacional se podría cerrar mirando el mapa de esperanza de vida para diferentes zonas de la ciudad publicado por el NYT.

No conozco a Ana Diez-Roux, pero quizás le diría a Valentín. ¿Te gusta leer comics?¿Has leído este? Para dos personas cómo nosotros que venimos de otros países y de otros contextos quizás es más fácil entender que es y que no es eso de la tierra de las oportunidades y eso de que una persona se haga así misma y que todo lo que uno puede hacer lo consiga.

Y Manuel, que hasta ese momento estaba callado, le contaría una historia que le contaron una vez en el norte sobre María Teresa y sobre las Marías Teresas de los barrios de Madrid y de Gijón, y de los pueblos de Asturias y Andalucía, y de Cataluña y de Hoboken y de Baltimore. Y de cómo es jodido llegar a final de mes cuando el salario social no da o cuando las paredes tienen más manchas de humedad que ni un cuadro de Tapies en el MOMA. Y cómo es jodido el autocuidado cuando hay problemas para teñirse el pelo o arreglarse los dientes. O mirarte en el espejo por las mañanas, porque el espejo está astillado y no hay dios ni dinero ni responsabilidad individual para comprar otro. Y cómo viviendo en condiciones de mierda (somos el 99%) es un poco complicado ser responsables de nuestra salud y de los autocuidados, y que sí, sí, claro, es importante la responsabilidad individual, y que incluso es muy importante tener parquecitos y bicicletas y sendas verdes, pero que cuando te levantas a las seis y te acuestas a las 11 y no has dejado de hacer cosas para los demás y no tienes tiempo propio a veces es jodido y que a lo mejor la educación ha de ser no solo para lo importante de comer muchas manzanas sino para dar un par de hostias sobre esto (Ana y Manuel nunca dirían hostias claro) y otro par sobre el 1% y el 99% Y quizás Ana y Manuel se miraran así como de reojo, como veamos quien se lo dice ahora y susurrarían: Well, compañero, I beg your pardon, pero Valentín, you are a little bit wrong. Y quizás, ahí Ana, extendería con una humildad fantástica su gran mapa de las causas de las causas y en alguna estación perdida que fuga a los barrios del este de NY, Fuster escucharía pasmado la explicación, y cabecearía entusiasmado y diría Joder, joder (o shit, shit) así que era esto, ahora lo entiendo. Y le darían ganas de darle un beso en la frente a Manolo y a Ana y a toda la estación, como Jimmy Stewart (porque Valentín lleva el pelazo hacia arriba como cuando Jimmy era joven), darles un beso a toda la estación y gritar Feliz Navidad , como cuando Jimmy descubrió que todo era un sueño y que un ángel se había ganado las alas. Y Manuel sonreiría tranquilo, allí, mirando al Hudson y a Ana, diciendole Well done, profesora, le darían ganas hasta de echarse un cigarrillo delante de todos y de envolverse en el humo fantaseando con volverse al Norte a tomarse unas sidras en aquel bar donde le regalaron aquella camiseta de Fútbol de Poetas que ponía “¿Y ahora qué Wall Street?”

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7 comentarios en “Cuando Valentín Fuster encontró a Ana Diez-Roux

  1. Que buen comentario Rafa.
    Yo también recordaría aquel ministro de sanidad canadiense, Lalonde, creo que se llamaba, que sobre 1974 le daba en su informe a los determinantes sociales una importancia causal de enfermar mayor que a ninguna otra, y de como la prevención es la inversión mas coste-efectiva.
    Sin embargo, deberíamos todos alegrarnos y no reprochar, que los lideres mundiales en la lucha de las enfermedades cardiovasculares, ya sean acreedores de este titulo por su actividad investigadora, organizativa o de capacidad de movilizar recursos, hayan visto “la luz” .
    En este caso de V. Fuster o también en el de S. Yusuf llevan ya muchos años trabajando por la salud publica “mundial” y proponiendo intervenciones en paises que aún están alejados de nuestros tecnificados sistemas sanitarios, donde parece que hemos olvidado esta sabiduria.
    Por ello, creo que solo nos queda alegrarnos por estar ganando estos nuevos adeptos para la causa.

    Saludos

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    1. Muchas gracias Francisco.
      Es inmensa la aportación que ha hecho, y hace, Valentín Fuster a la reflexión sobre la salud cardiovascular. Sobra decir que este humilde narrador de blog de provincias le tiene una enorme admiración. Pero sí, la entrada trata de ser una reflexión sobre un tema recurrente y obsesivo en “Salud Comunitaria” la necesidad de poner el acento en medidas que tienen que ver con “las causas de las causas”.
      Quizás la perspectiva americana a veces confunde prevención con promoción de la salud y algunos de los conceptos claves de la promoción de la salud (que en USA no se utiliza demasiado y roza más con términos de Community Health): abordaje a los determinantes sociales y establecimiento de politicas e intervenciones poblacionales, la perspectiva salutogénica, participación y empoderamiento de la comunidad. Y el fondo es claro: pensar más en condiciones de riesgo que en factores de riesgo.
      Poco a poco.
      Un abrazo!

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  2. En la misma línea de Valentín Fuster estaría el internista catalán Miquel Vilardell y su libro “Envejecer bien”. La publicidad editorial dice: “como señala el autor tras haber atendido a muchas personas mayores en su dilatada trayectoria como médico, muchos padecimientos de la vejez podrían evitarse si en el camino de la vida nos condujésemos adecuadamente”. Le haría a él mucho bien que le presentaran también a Ana Díez-Roux…

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