¿Qué mejora el bienestar de las comunidades?¿Cómo trabajar en la práctica con un modelo de activos? Evidencia, acción y evaluación (I)


A glass half-full: how an asset approach can improve community health and well-being” fue uno de los primeros textos que nos leímos para entender de qué se estaba hablando al hablar de activos. El texto, un clásico ya, se desarrollaba en dos grandes partes: la primera para explicar el modelo y la segunda para desarrollar algunas técnicas.  Se incluía alguna imagen clásica – como la que coloquialmente denomimanos “la cebolla”- que nos hizo entender que suponía hablar sobre las riquezas de la comunidad.

El texto de todas formas dejaba sueltas muchas piezas del puzzle: ¿hablamos de activos individuales o de activos grupales o de la comunidad?¿cómo trabajar con esta orientación según sea nuestro ámbito de trabajo en el territorio (es decir, si somos profesionales que trabajamos en asistencia, asociaciones ciudadanas o profesionales vinculados al trabajo desde los ayuntamientos?¿qué grado de evidencia tenemos de todo esto?¿qué experiencias de éxito existen?¿cómo incorporar el modelo de activos en procesos de desarrollo comunitario?¿cómo utilizarlo cuando trabajamos dando “fotografías” de la comunidad donde sólo se incluyen medidas de déficit?

What makes us healthy? The asset approach in practice: evidence, action, evaluation” se presenta como la segunda parte de este texto. Escrito por Jane Foot, (una consultora independiente que participó también en la redacción del “A glass full…” ) amplia varios aspectos claves de lo que ha ido pasando con el tema de “activos” en todo este tiempo.

El texto lo introduce Michael Marmot señalando algunos elementos claves: la importancia de la evidencia disponible sobre las desigualdades en salud y su impacto en la salud poblacional; señalar y trabajar sobre las causas de las causas; el papel fundamental de hacerlo influyendo en determinantes estructurales y de hacerlo mejorando el trabajo desde el ámbito local y la influencia que tiene en el bienestar las redes sociales, el trabajo intersectorial en el territorio y la capacidad de que sean las personas las que realicen un control activo sobre sus determinantes de salud. Cito textualmente (que no he aprendido a escribir aún así de bien en inglés):

“The review highlights that the health and wellbeing of people is heavily influenced by their local community and social networks. Those networks and greater social capital provide a source of resilience. The extent to which people can participate and have control over their lives makes a critical contribution to psychosocial wellbeing and to health. Taking an asset-based approach at a local level fosters greater local confidence and self-esteem for people and communities. It moves beyond routine consultation, opening the way for radical reform in taking upstream preventative action to foster individual and communal health, wellbeing and resilience, and building local confidence, capacity and capability to take action as equal partners with services in addressing health inequalities”

El texto presenta los siguientes elementos de alto interés, algunos de los cuales iremos desarrollando y enlazando con experiencias de nuestro entorno en sucesivas entradas del blog:

– Un mapa general donde señalan los  nueve elementos claves que sirven para mejorar el bienestar de la comunidad.
– Un capítulo donde se revisan lo que sabemos sobre la orientación hacia un modelo de activos y como esta metodología puede mejorar el bienestar de la población. Se revisan elementos de evidencia sobre resiliencia, trabajo en redes comunitarias, relaciones y capital social.
– Un capítulo donde se ejemplifica el trabajo con la orientación de activos a través de 15 casos. Se presentan estrategias de ámbito más individual (como el “social prescribing” o la recomendación de recursos saludables desde la consulta), de intervención comunitaria (como la que ya comentamos en su momento de Wakefield), de trabajo en el ámbito asociativo y entre iguales o de presentación de indicadores poblacionales con una orientación positiva y no sólo desde un modelo del déficit (como la experiencia Galesa del Health Assets Reporting Tool, la del Public Health England o el modelo de perfiles poblacionales propuesto desde Toronto que adjunto abajo).
– Se cierra con un capítulo de debate sobre el cómo evaluar el trabajo con esta metodología

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