Las desigualdades matan ¿y ahora qué? No, y ahora cómo.


Hace unas semanas hubo una reunión muy interesante en el Ministerio sobre el tema de la equidad*. El Área de Promoción de la Salud organizó un pequeño espacio de reflexión, con un grupo de personas de diferentes ámbitos, para reflexionar sobre la perspectiva de equidad y sobre cómo seguir avanzando. Salieron muchas cosas, y una de las cosas que se plantearon – en un grupo eminentemente técnico, con profesionales cualificados y vinculados a sistema sanitario, administración central o municipios – era la necesidad de formación, insistiendo que no sabíamos demasiado sobre el tema y que deberíamos formarnos más.
Jose Antonio Jiménez Jiménez levantó la mano. Jose Antonio Jiménez, Román, es coordinador de la Red Equi-Sastipen-Rroma, coordinador del Grupo de Salud del Consejo Estatal del Pueblo Gitano y miembro de la Comisión Permanente, y presidente de UNGA. Román es además – y coincidimos varios en esta afirmación- una de las personas más inteligentes que conozco. Román levantó la mano humildemente desde una esquina de la sala y dijo que respetaba mucho lo que decía todo el mundo, que allí había gente que sabía muchísimo más que él, pero que le sorprendía muchísimo que, insistía, habiendo gente tan formada, todavía no supiéramos lo que era la equidad y que tuviéramos que formarnos más sobre ello.
Las desigualdades matan. Matan antes de tiempo y generan enfermedades y malestares que podrían ser evitables. Ya lo sabemos de sobra y desde hace tiempo. Existen bastantes pruebas y estudios sobre eso del código postal y sobre las condiciones de vida vs los estilos de vida. Probablemente no nos hacen falta más qués sobre esto.
También sabemos perfectamente, una vez conocido lo anterior, qué hacer para evitar estas desigualdades. Y este catálogo además ya está incrustado en el programa de actuaciones de agencias internacionales de todo pelo que no pueden ser acusadas de bolcheviques.
Tenemos información e investigación de sobra, amplísima, sobre los qués, sobre qué tenemos que hacerlo; pero lo que nos falta es avanzar en los cómos: cómo implementar acciones que transformen la realidad o en cómo replicar (Marchioni decía el otro día) acciones que sabemos están funcionando.

Cómo incorporar la perspectiva de equidad en nuestra práctica, bien seas una persona que trabaja en un hospital,  en un centro de atención primaria, en un ayuntamiento o en el movimiento vecinal.
Cómo trabajar en la práctica de lo individual y de lo poblacional, cómo conseguir impactos poblacionales como nuestras prácticas.
Cómo podemos aprender de nuestros procesos comunitarios fallidos o cómo aprender de las buenas prácticas de acción comunitaria que tenemos a nuestro alrededor.
Cómo vamos a trabajar juntas en los territorios o cómo vamos a trabajar en red desde la alianza de salud comunitaria.
Cómo llevar a la práctica documentos clave que tenemos en nuestro ámbito sobre equidad.
Cómo trabajar desde diferentes sectores, políticas y administraciones para mejorar el bienestar colectivo, de forma eficiente, con planificaciones con objetivos y evaluaciones coordinadas
Cómo vamos a aprender a trabajar desde la co-creación, pero también desde la confrontación cuando los intereses son diversos en los territorios.
Cómo vamos a conciliar lo político con lo técnico y lo técnico con lo político y conseguir proyectos estables, ambiciosos, de largo recorrido y con miras de sostenibilidad.
Cómo vamos a incorporar líneas formativas en los pregrados y en los postgrados, cómo vamos a apostar por pregrados arriesgados en lo biopsicosocial y hacia un modelo de atención de cuidados.
Cómo vamos a sumar a los que no tienen claro modelos poblacionales, de determinantes sociales o de equidad, porque no les interesa o porque nunca han oído hablar bien de ello o porque les suena a otras historias. Cómo sumarlos sin decirles tu-no-tienes-ni-puta-idea-de-esto-burgués-anideológico-de-mierda-escucha-todo-lo-que-tienes-que-aprender-de-mí
Cómo vamos a integrar lo nuevo con lo viejo. Los nuevos modelos, los nuevos retos, los nuevos lenguajes con los antiguos modelos que probablemente – atención primaria, promoción de la salud- siguen bien vigentes. Cómo hacerlo sin generar modas o sin caer en esa planificación que a veces supone meter todo en una batidora y probar mejunjes nuevos y llamarlo innovación.
Cómo poner en marcha lo que ya sabemos sobre la ética del qué hacer y qué no hacer en acciones para mejorar la salud comunitaria.
Y cómo hacer más y mejor investigación sobre los cómos.
Y cómo etcétera, etcétera, etcétera

 

*Me he permitido comentar una anécdota sobre la reunión sin pedir permiso. Supongo que dado el interés de la misma y el gran aprecio mutuo que nos tenemos todas las personas que participamos no haya ningún problema en esta mención.
Muchas de las cosas que se citan en el post parten de conversaciones y lecturas con muchas personas. Especialmente de las grandes conversaciones que he tenido la oportunidad de compartir durante estos últimos años con mi querido Mariano Hernán. Del que vengo aprendiendo multitud de cosas y todos-

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