La desaparición de la Salud Pública


Desde que asumí, en septiembre del año pasado, la responsabilidad como Director General de Salud Pública en Asturias me ha costado mucho escribir con cierta fluidez en el blog.

Soy bastante consciente de las palabras que digo o escribo, y desde donde las escribo ahora. Lo que me lleva a mantener bastante prudencia y respeto al hacerlo.

La Salud Pública podría tener un alto riesgo de desaparición. Aunque teniendo en cuenta que “salud pública” es un término muy amplio y que implica arte, ciencia, conocimiento y actuaciones precisaría un poco más: algunas de las estructuras administrativas e instituciones que se encargan de lo anterior -gestión, planificación, gestión, formación, investigación y práctica- de la salud pública podrían estar en riesgo de desaparición.

Hace unas semanas Javier Segura apuntaba a los cambios, nada favorables, que se están realizando en Madrid Salud. Estos días las compañeras y compañeros de la Escuela Andaluza de Salud Pública alertaban sobre una situación de riesgo para la Escuela Andaluza de Salud Pública. Sergio Minué narra muy certeramente en su blog la situación actual y la proposición de ley que se ha hecho en Andalucía. Sitúa perfectamente las implicaciones que tiene dicha proposición en términos de fusión, transformación, extinción y disolución.

Declarando previamente mi conflicto de interés -soy profesor asociado de la Escuela y mantengo un vínculo grande, profesional y personal, con muchas de las personas que allí trabajan y con el modelo que inspira el trabajo de la institución- mi opinión al respecto es bastante clara: la disolución de la Escuela es un fracaso enorme para la salud pública de Andalucía, de España y para la salud pública internacional. Incluso, sin haber entrado a fondo, posiblemente contradice varios de los puntos de la Ley 16/2011, de 23 de diciembre, de Salud Pública de Andalucía.

Soy totalmente partidario de optimizar nuestros recursos y evitar fragmentaciones, pero como muy bien señala Sergio en su post, la creación de esa nueva entidad extingue muchas de las funciones de la Escuela y lo que creo que es muy importante desde un punto de vista de liderazgo: diluye totalmente la visibilidad, reconocimiento y el simbolismo de lo que es la salud pública.

Puede que haya una correlación entre la desaparición de determinadas estructuras de salud pública y determinadas ideologías políticas. Segura las apunta en su entrada. Pero además creo, y esto incluso es más lamentable -porque quizás incluso agradecería un poco de cultura política incluso viniendo de una ideología con la que no comparto algunas ideos, pero con la que sí quiero trabajar sinceramente por un futuro común de una sociedad mejor- digo que creo que la desaparición de determinadas estructuras de salud pública son simplemente fruto de un desconocimiento total de lo que es la salud pública. No se nos ocurriría dejar de hacer operaciones en los hospitales, comenzar a llamar a los hospitales de otra forma o de hablar, en este siglo, de innovación o calidad o de medicina. Pero sí podemos borrar de repente la palabra “salud pública” de nuestros organigramas o prescindir de determinadas funciones (Aquí se me viene una imagen de pensar que algunas personas piensan que determinado tipo de salud pública es la que hacen un grupo de personas muy muy muy de izquierdas haciendo cosas muy muy de izquierdas a lo muy cubano post 59…pero como esto no es políticamente correcto pensarlo y menos escribirlo y además ya son temas que ya han asumido los soviets de la OMS, los CDC, los NICE, el Public Health England…pues no lo diré)

Teatralización -no basada en la evidencia- sobre un grupo de salubristas apostando por nuevos modelos de salud pública (representación del imaginario hipnagógico de algunos y algunas sobre lo que es la salud pública)

Este matiz anterior sobre el desconocimiento o la confusión de lo que es la salud pública creo que es muy importante. Ni la Wikipedia en español lo tiene claro afirmando que la salud pública es una disciplina médica. La operativa de determinadas ideologías políticas no han ido más allá de pensar que la salud pública es algo accesorio. Sobre todo esa salud pública que va más allá de las vacunas y de los cribados.

Pero cuidado, aviso para navegantes, y esta es una reflexión para aquellos lugares donde todavía queremos mantener la visibilidad de la palabra “salud pública”: También otras ideologías progresistas aún teniendo claro lo que es la salud pública puede que tengamos ser más audaces a la hora de operativizarla. Al menos, insisto, esa otra salud pública que está más allá de determinados programa ya muy bien institucionalizados.

Por eso hacer buena salud pública también va más allá de mantener cargos e instituciones con esta palabra. Por ello y para evitar la desaparición de la salud pública es necesario generar entornos favorables donde pueden generarse y mantenerse estructuras de salud pública y realizar intervenciones de abogacía y defensa de la salud pública para que no pase lo que pasó en Madrid o está pasando en Andalucía y más sutilmente en otros lugares.

Y esto tiene que ver con el poder real que (no) tiene y (no) ha tenido la salud pública en nuestro contexto español en los últimos años. La situación yerma en nuestras administraciones con plazas de funcionarios/as extinguiéndose y con un reconocimiento profesional y retributivo totalmente desigual respecto al personal que trabaja en los servicios de salud. Una situación profesional muchas veces poco reconocida por otros/as profesionales de la salud que piensan que las Consejerías son “Estrellas de la Muerte” y que está lleno de funcionarios maleantes y desordenados que se pasan el día con un palillo entre los dientes y que son la guardia de corps de los políticos rotantes. Una salud pública en la cual, quitando cuatro o puntos aislados que se han mantenido con cierta potencia y protagonismo, por fondos propios o como puntos de investigación o con esfuerzo letal para muchos equipos, pero que son situaciones aisladas y no generalizadas en la mayoría de las autonomías- abonan un futuro incierto para tener estructuras de salud pública. Una situación donde las mareas y las movilizaciones ciudadanas han tenido muy en cuenta la crisis del modelo público sanitario hospitalario o en atención primaria (y fundamental tenerlo en cuenta), pero donde se ha realizado por parte de casi todos y todas -de arriba, de abajo, de derecha y de izquierda- un silencio épico e inquietante sobre la situación de la salud pública y su sostenibilidad en nuestras administraciones.

El análisis de las causas de las causas es complejo, pero está muy bien pararnos y analizarlo para pensar porqué, de la noche a la mañana en Madrid o Andalucía, se pueden paralizar estructuras y programas de eficacia probada en salud pública, pero no se va a dejar de escribir sobre medicina personalizada, innovaciones tecnológicas en la era de la cronicidad, piruetas médico tecnológicas y gaitas bio-bio de poco impacto en la salud colectiva de las poblaciones y sobre todo de las personas más desfavorecidas.

Le doy bastante importancia a los símbolos. En su momento destaqué la importancia del resurgimiento de la Escuela de Salud Pública de Menorca como un espacio de formación, encuentro y sobre todo de resistencia para una nueva salud pública y comunitaria. Creo que Menorca, la Escuela Andaluza y nuestras organismos de salud pública en las administraciones, una vez demostrada nuestra eficiencia y coste-efectividad y necesidad, son elementos simbólicos imprescindibles.

Ojalá la situación de la Escuela Andaluza de Salud Pública, además de poder corregirse – y estoy seguro que el gobierno andaluz hará todo lo posible por enmendar la situación,- nos sirva como aliciente para reflexionar sobre la necesidad de mejorar y reforzar nuestras estructuras de salud pública autonómicas y locales.

En este país tenemos proyectos y programas, personas y equipos, referentes a nivel local y a nivel internacional. Ojalá podamos seguir avanzando juntas hacia una nueva salud pública y comunitaria.


10 comentarios sobre “La desaparición de la Salud Pública

  1. Muchas gracias Rafa por el escrito, 100% subscribible. En las decisiones politicas están las causas de muchas causas. Es imprescindible que reaccionemos.
    Gracias de nuevo, tus palabras nos facilitan la acción, como las del comité de empresa de la EASP, como las de Esteve Fernández.
    A ver si lo conseguimos!

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  2. Hace falta mucha reflexión sobre salud publica y salud comunitaria.La presionada atención primaria necesita su angulo de visión para tener una perspectiva de nuestro trabajo de cada día .

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  3. Un poquito por aquí, otro poquito por allá. La derecha embiste por donde puede, cada vez con más eficacia. El poder económico tiene cada vez más cuota en el poder político. Lo público se ve amenazado permanentemente y cuando es derrotado, con poca publicidad. Las banderas y las banderitas ocultan el lado más trágico de su acción política. En eso estamos.

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  4. Apreciado señor, cualquier trabajador de salud pública del mundo que conozca su reflexión la va a valorar y agradecer. Ojalá se difunda, y que surja un gran movimiento internacional en defensa de la escuela andaluza. Coincido con usted en un problema de ignorancia más que de ideología: un problema permanente que ha debido enfrentar la salud pública.
    Con afecto y respeto,
    Paúl Romero
    Escuela de Salud Pública de la Universidad Central de Venezuela
    Profesor jubilado

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  5. La Salud Pública, como bien dice usted, es una disciplina más médica. Nunca he acabado de comprender, como médico especialista de medicina familiar y comunitaria, porque toda la carga comunitaria se la agenciaba la Salud Pública que en el caso de la Comunidad Autónoma forma parte de la Consellería de Sanidad Universal y Salud Pública. La cantidad de presupuesto y personal que tiene asignado no es en absoluto equitativo con la carga que soportamos los médicos de familia y que, al final del camino, somos los que realizamos las tareas de campo de salud comunitaria. Tanto protagonismo y tan alejada de la práctica asistencial ha convertido a la estrutura de “Salud Pública” como algo hostil y poco práctico a algunos de nosotros. Romper barreras y acercar a los protagonistas que velan por la salud de la población puede ser una oportunidad para salvar dichos obstáculos.
    Un saludo

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  6. La Salud Pública, como bien dice usted, es una disciplina médica, una más. Nunca he acabado de comprender, como médico especialista de medicina familiar y comunitaria, porque toda la carga comunitaria se la agenciara la Salud Pública que, en el caso de la Comunidad Valenciana, forma parte de la Conselleria de Sanidad Universal y de Salud Pública. Además, la cantidad de presupuesto y personal que tiene asignado no es en absoluto equitativo con la carga que soportamos los médicos de familia y que, al final del camino, somos los que realizamos las tareas de campo de salud comunitaria. Tanto protagonismo y tan alejada de la práctica asistencial ha convertido a la estructura de “Salud Pública” como algo hostil y poco práctico para algunos de nosotros. Romper barreras y acercar a los protagonistas que velan por la salud de la población puede ser una oportunidad para salvar dichos obstáculos.
    Un saludo

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