[Algunas notas sobre COVID-19 en Asturias. Comisión de Estudio de la gestión de la crisis sanitaria COVID-19]


(Estas son las notas para mi comparecencia del día 09 de julio 2020 en la Comisión de Estudio de la gestión de la crisis sanitaria COVID-19.
La comparecencia final y las diferentes comparecencias pueden visualizarse desde la medioteca de la Junta General del Principado de Asturias.
Las notas son un documento de apoyo, informal en su redacción en algún momento y sirven, en parte, como base a lo que luego se expuso. Los datos numéricos están extraidos de la información de COVID-19 en Asturias desde el siguiente enlace).

En primer lugar, quisiera hacer unas consideraciones generales que pueden tener interés para entender ciertas respuestas y también el análisis de la situación COVID-19 en la que nos encontramos.

La sinécdoque es una forma de utilizar el lenguaje que consiste en designar un objeto físico o inmaterial con el nombre de una de sus partes o al contrario designar una parte de dicho objeto con el nombre del todo. En esta pandemia, en la afectación mundial, hemos tenido epidemias diferentes en contextos diferentes y dentro de España hemos tenido epidemias diferentes. Una sinécdoque normalmente consiste en pensar que lo que ha pasado en España es lo que ha pasado en Madrid o en Cataluña y no pensar que lo que ha pasado España es también lo que ha pasado en Asturias o en Canarias o en Murcia. Esta imagen sirve no solamente para la COVID-19 sino sirve también para otros procesos de reflexión sobre lo que está pasando en educación, en medio ambiente, en atención primaria, en políticas varias, en gastronomía, en música o en fútbol.

Y además de sinécdoque hay otro proceso que no se si será ya no literario sino psicológico (¿proyección?) que es pensar que lo que ha pasado en esa epidemia de España -que se equipara a lo ocurrido en Madrid – es lo que está pasando en Asturias. Este análisis muchas veces se hace erróneamente creo que derivado de un proceso de sesgo no malintencionado, histórico, basado en el NO-DO y en otros NO-DOSs posteriores y en base a un centralismo de lo que es nuestro país (Madrid y otras zonas geográficas con más poder y se ha excluido en el imaginario colectivo del país al resto). En otras ocasiones esta transposición de filas y columnas de datos y la sinécdoque es claramente malintencionada y tiene intereses partidarios. En ambos casos, con buena o peor intención, es siempre dolorosa porque demuestra dos cosas:  lo primero es que a veces se quiere muy poco a España y lo segundo que a veces se quiere menos a Asturias.

Una anotación tras haber mencionado lo anterior es que la comparación o la mención a determinadas comunidades solamente es para destacar situaciones que han sido diferentes. Podríamos tener otros números si ciertas circunstancias hubieran sido otras. Somos conscientes de ello. La existencia de una serie de brotes podrían haber condicionado incidencias diferentes en marzo y seguramente condicionarán incidencias diferentes en los brotes que esperamos que vamos a tener en las próximas semanas.

Otra anotación. Somos también conscientes -porque hemos trabajado muy juntos desde el primer día- del gran trabajo que se ha hecho desde todas las Direcciones de Salud Pública de España, trabajando en departamentos y con equipos muy mermados, algo de lo que ya llevábamos alertando durante mucho tiempo cuando insistíamos que además de la importancia de la lista de espera y de los hospitales había algo que se llama salud pública y que debería estar también en la prioridades políticas. Esto tendremos que recordarlo mucho en los próximos meses para pensar con cariño cómo vamos a poder mejorar algo en poco tiempo que no se ha cambiado en tantos años.

Otra anotación. Lo individual frente a lo colectivo. Las causas de las causas de lo individual frente a las causas de las causas de lo colectivo. El ejemplo sobre los días lluviosos de Michael Marmton en Status Syndrome.

La segunda reflexión es algo que hemos insistido desde el principio: los resultados contenidos que hemos tenido en Asturias en el momento actual son fruto de un trabajo colectivo y enorme por parte de muchas personas. Este Director General es un generalista y un técnico que lleva trabajando veinte años en salud pública, y a estas alturas de partido es ya muy consciente de sus limitaciones y posibilidades y algo que ha aprendido en su carrera profesional es que los éxitos -y ojo, también los fracasos- son mayoritariamente colectivos. Y la situación que ha tenido Asturias hasta el momento actual no es de “éxito”: detrás de cada número hay una derrota; pero sí cabe destacar que los resultados, insisto no de éxito, sino de contención y de ejemplaridad, son fruto de un trabajo colectivo. Los liderazgos políticos y directivos son fundamentales, por supuesto, solamente avanzaremos en la medida en que podamos conseguir alinear esto en un marco de trabajo conjunto desde lo político, la administración, lo profesional y la ciudadanía, pero el resultado favorable es fruto del trabajo, el esfuerzo y los sufrimientos de un montón de personas y de sus familias. Que alguno de los actores antes mencionados trate unilateralmente de llevarse los protagonismos es erróneo. E insisto al revés también: atribuirle unilateralmente las culpas en los fracasos, posiblemente también sea erróneo. Sería patético si tratáramos como responsables políticos de atribuirnos un resultado que es fruto del trabajo de miles de personas en esta tierra. Y en fin, tratar de exprimir datos, números o narrativas, para transponer esa situación de otros contextos geográficos a lo que ha pasado en Asturias es un error, científicamente, metodológicamente es un error, pero sobre todo puede ser una falta de respeto ejemplar hacia todas esas personas que están siendo protagonistas de lo que está pasando en Asturias.

Miren señorías, mi paso por aquí como Director será circunstancial o accidental, por varias circunstancias, he llegado aquí por un compromiso con la salud pública y la salud de las personas de Asturias, y no sabemos muy bien como acabará esto después de un desgaste físico intenso después de llevar 160 días trabajando 24 horas seguidas, pero quisiera recordar una cosa hoy. No me gustan nada las metáforas bélicas para hablar del COVID. Esto no es una guerra. Esto es un proceso biológico incrustándose en la biología de diferentes personas que viven, crecen, se relacionan en un contexto histórico determinado con sus desigualdades y sus contextos sociales y económicos. Es materia y es historia. Pero sin gustarme la metáfora bélica creo que a veces puede servir para entender dónde nos encontramos ahora mismo. Y estamos ante una de las situaciones más complejas y difíciles que a muchos de nosotros nos va a tocar vivir en lo que nos queda de vida, en los no demasiados años de vida que nos quedan a los que estamos aquí. Y esta situación terrible requiere actuaciones valientes. Requiere que utilicemos palabras y conjuguemos verbos que son muy frecuentes en salud pública y en salud comunitaria: responsabilidad, generosidad, compromiso, colaboración.

Posiblemente esta es una de las cuestiones que más dolor causa viendo lo que ha pasado el país durante estos meses. La falta de análisis, la crítica y la respuesta airada basada en un titular o un mensaje en redes sociales descontextualizado, las polarizaciones, los apriorismos, los “yaperos y yaperas” (ese “ya, pero…”  que normalmente tiene poco de construcción y de levantar un país, nuestro país y tiene más de defender mi opinión, mi idea, mi criterio).

Y nos hace falta mucho de todo: compromiso, generosidad, humildad y colaboración. Las buenas Políticas tienen que aprender a hacer buenas preguntas. De la misma forma que las buenas educadoras dan buenas preguntas  para generar conocimiento colectivo, las buenas Políticas tienen que generar buenas preguntas para construir juntas, para aprender juntas, para construir un país.  Para tener buenas respuestas, para generar buenas respuestas, para generar que cada pregunta y que cada respuesta sean pasos, avances…Y sinceramente muchas de las preguntas que se hacen son malas, y son las mismas (y no quiero decir que muchas de nuestras respuestas, las mías sean mucho mejores), pero hay que evitar hacer preguntas para los archivos y las videotecas y las actas, hay que hacer preguntas y tenemos que dar respuestas para poder construir una Asturias que se enfrenta a uno de los mayores retos de su historia.

Pero todo esto, hasta ahora, son opiniones y como decían los epicúreos somos vacío y átomos y yo les voy a dar algunos átomos, en forma de datos, respondiendo a sus preguntas.

Se han alcanzado razonablemente tres de los objetivos previstos y que si recordarán habíamos mencionado al principio de la epidemia. Algunos datos.

Una incidencia baja y con una curva con un pico poco pronunciado

-El primer objetivo era conseguir una incidencia contenida en el número de casos confirmados. Los datos de casos confirmados nos sitúan en la mitad de la incidencia que hay a nivel nacional (5986 casos por millón en España frente a los 2380 en Asturias). La progresión de los casos, la pendiente de la curva siempre ha sido mantenida, la mayor frecuencia que hemos tenido ha sido a finales de marzo y a comienzos de abril con 70 casos al día.

¿A qué es debido esto?

Hay varios factores y varios estudios a nivel nacional (Instituto de Salud Carlos III para estudiar esto de forma rigurosa y con criterios técnicos). Tener menos entrada de casos está relacionado con las medidas de prevención, de anticipación realizadas durante la semana del 07 al 14 de marzo y al confinamiento y a las medidas de vigilancia epidemiológica en los primeros brotes que actúan rápido y cortan cadenas de transmisión comunitaria de forma rápida evitando la progresión de la enfermedad y con establecer sistemas de vigilancia reforzada en colectivos vulnerables fundamentalmente centros sociales y sociosanitarios.

La mejor atención en el lugar adecuado

-El segundo era garantizar una correcta actuación de las personas afectadas. La evolución de ingresos ha sido similar siendo también el pico de mayor número de ingresos día a finales de marzo, disminuyendo a lo largo de abril.

¿A qué es debido esto?

Se ha trabajado en una correcta reorganización del sistema sanitario. Un plan de contingencia precoz, un refuerzo y un papel clave de las tareas de atención primaria, un funcionamiento progresivo del sistema hospitalario para comenzar a actuar en los primeros casos y posteriormente un documento de organización de niveles asistenciales para encuadrar a los pacientes donde mejor podrían ser atendidos durante su situación clínica. La mayoría de las personas han sido atendidas en su domicilio por Atención Primaria.

Cuidar a nuestras personas más vulnerables

– En relación con el tercer objetivo que era disminuir el impacto en colectivos más vulnerables (trabajadores sanitarios y sociosanitarios y personas mayores).

En las residencias de personas mayores y de discapacidad de Asturias, se han registrado un total de 812 casos en personas cuyo domicilio es la residencia y un total de 269 personas que trabajan en dichos centros sociosanitarios. De ellas han fallecido con COVID o relacionado con COVID un total de 235 personas, todas ellas residentes.

Eso significa que  dado que hay registrados  13.655 personas cuyo domicilio es una residencia, han enfermado el  5,7% de las personas en residencia, han ingresado en un hospital por la enfermedad el 3,7 y han fallecido el 1,7% de ellas (como señalaba Mario Margolles, responsable del grupo de vigilancia epidemiológica en residencias “un 98,3%de las personas mayores y dependientes con domicilio en centro sociosanitario sigue aun con nosotros y nosotras”).

Como en los centros sociosanitarios trabajan unas 8000 personas, la proporción de personas trabajadoras afectadas es del 3,2%. La proporción de fallecidos es del 0%.

En relación con los establecimientos, en un 30% de ellos hubo al menos un caso, y en un 14% del total hubo algún fallecido. Eso significa que hubo 187 centros sociosanitarios (de 289( que no tuvieron nunca un caso COVID, y que 230 centros no tuvieron ningún fallecimiento entre sus residentes.

En el momento actual no hay ninguna residencia con casos activos de COVID. Solo hay personas ya curadas que periódicamente pudieran dan positivo, pero con enfermedad ya resuelta.

Insisto que cada número no favorable -en términos de morbilidad y de mortalidad- es una derrota y no debemos caer en triunfalismos sino en un análisis con profundidad para seguir actuando y tomando decisiones: colaborativa y de forma colectiva. Existen retos que ya hemos apuntado desde hace años: la construcción de una nueva identidad de atención primaria con orientación comunitaria y una nueva salud pública y una orientación hacia la salud en todas las políticas.. Las bases de todo ello, está mal que lo digamos nosotros, pero ya están marcadas en una hoja de ruta que se presentó hace unos meses en esta cámara, en el Plan de Salud para Asturias.
Algo inherente también a la salud pública es la visión crítica,  un análisis crítico de lo que está sucediendo y de lo que se está haciendo. No solemos estar satisfechos nunca y esto es un estado de ánimo que tenemos que mantener en el trabajo durante los próximos meses con el objetivo de garantizar las mejores condiciones y la mejor salud a la población asturiana.

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