La mirada escrita


En la panadería, en el barrio, siempre había buenas conversaciones entre las mujeres que bajaban a comprar el pan y la leche. Era otra época diferente. Aún pasaba una lechera en carromato por la calle zoila y existía Lagisa. Las tardes de verano eran eternas y se podían dibujar pistas de tenis en la calle porque apenas pasaban coches. Yo era un crío miope y mortalmente tímido. Bajaba a jugar siempre pegado a mi primo que era como mi hermano mayor. Él me ayudaba a relacionarme con algo más de seguridad. .
A mi madre siempre le gustaba contar las cosas buenas que hacían sus hijos y sentirse orgullosa de ellos. Ella fue siempre una persona muy humilde y discreta, pero sé que le gustaba presumir de hijos.
Siempre he pensado que algunas de las cosas que he tratado de hacer medianamente bien desde entonces las he hecho para que mi madre pudiera sentirse orgullosa de mí y entrar con una sonrisa en la panadería (también siento que las que no he hecho bien y en las que no he acertado también le dolerían un poco).
Tal como te decía el otro día, siempre he pensado que la vida de mis padres fue un poco más corta de lo que debería haber sido: quizás por ese esfuerzo de trabajar tanto y llenar la casa de libros.
Me alegra pensar que su vida más acortada puede haber servido para que la de otras personas fuera un poco más larga y mejor.  
Mañana mi madre, después de leer ese semblante tan bonito que habéis dibujado las dos, estoy seguro que entraría con una sonrisa bien bonita en la panadería. Y que mi padre también se sentiría orgulloso de esas estanterías que se fueron llenando de libros tratando de inventar un mundo mejor.
Muchas gracias Laura y Carolina.

A propósito del texto publicado en El Comercio por Laura Castañón y la foto de Carolina Santos. Y muchas gracias Laura Fonseca por la oportunidad.

Fotografía de Carolina Santos

6 comentarios sobre “La mirada escrita

  1. Estimado Rafa: mi nombres es David Colica, soy médico de Familia y trabajo en el Hospital Italiano de Buenos Aires.
    Junto con un grupo de tutores de APOC estamos organizando unas jornadas, que coinciden con el cierre del recorrido de APOC de los estudiantes de Medicina del Instituto Universitario del Hospital Italiano. Nos encantaría invitarte a participar de estas jornadas que se van a llevar a cabo el 8 de noviembre ( horario de 8 a 12 horas Argentina). Mí direcciok de mail es david.colica@hospitalitaliano.org.ar
    Gracias de antemano!

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  2. Precioso texto. Amoroso.
    Mi primer trabajo fue como profesor a un grupo de parvulistas sobre temas básicos de salud e higiene. Una de las alumnas, su familia, tenía una vaquería/lechería. Um día por semana traía yo mi lechera de 3/4 de litro. Era metálica (latón? zinc?) y abollonada.
    Regresaba a casa con una leche maravillosa. Era en la perifería de Barcelona…y el tiempo pasa.

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