Los cuidados: saberes y experiencias para cuidar los barrios que habitamos


Revisando varias lecturas pendientes de estos últimos años he vuelto al proyecto «Los cuidados: saberes y experiencias para cuidar los barrios que habitamos» que se había publicado en enero de 2019. Voy con mucho retraso en buenas lecturas.

Se trata de un proyecto coordinado por Juan Luis Ruiz-Giménez (1), Edith Pérez y Antonio Girón. Aunque escrito por diferentes personas de diferentes lugares el proyecto parte como un espejo y homenaje al trabajo en salud y bienestar comunitario del centro de salud Vicente Soldevilla de Puente de Vallecas entre 1988 y 2018.

El proyecto se traduce en un texto publicado por Libros en Acción con cuatro partes: Los cuidados y la crisis; Los cuidados y las comunidades y Los cuidados y los cuerpos.

La cuarta parte (como la de la Bola cristal) consiste en una preciosa película de 30 minutos producida por La Sandunga Transmedia que relata la llegada de una residente de medicina familiar y comunitaria al barrio y cómo va conociendo las narrativas del barrio y sus gentes, sus activos y sus luchas.

Sigue siendo complicado ocupar titulares para la «Comunitaria». Temas relacionados con innovaciones tecnológicas siguen ocupando grandes entrevistas en los primeros periódicos nacionales (o regionales). Es fascinante, obvio, y necesario, todo lo relacionado con el genoma. Hoy se hablaba de que podríamos alargar la vida hasta los 130 años, pero ¿cómo?¿en qué condiciones?. Podremos avanzar en que el cuerpo dure más, pero ¿en qué condiciones de vida?. La pandemia nos ha enseñado mucho sobre las condiciones de vida donde viven y como viven nuestras personas mayores. Poner los cuerpos en una estructura social y económica desigual donde la calidad de vida va muy vinculada a tener una serie de prestaciones que no todo el mundo puede tener (cuidados en el domicilio, por ejemplo).

Esta semana en Barcelona me hablaba Edurne Zabaleta -enfermera e investigadora- de que la fascinación (y el presupuesto) viene por la innovación tecnológica, pero que apenas existe fascinación (ni presupuesto) para la innovación social. Y en «Comunitaria» necesitamos dos tipos de titulares: los mediáticos y los presupuestarios. Grandes titulares en EL PAIS, pero también grandes titulares en la publicación de presupuestos en los boletines del estado (y ojo con lo que llamamos «Comunitaria» amigo decisor).

Observando y mirando algunos lugares y algunas de nuestras actuaciones se sigue sin entender bien la «Comunitaria». La mayoría de nuestros gestores y decisores puede entender bien ciertos conceptos como robótica y Da Vinci, hay más complicaciones para entender que a la misma altura debe de estar un modelo de atención domiciliaria que incluya -y en mucho casos evite- los ingresos en hospitales y hay muchas más complicaciones para entender que todavía puede tener más impacto un proceso de desarrollo-acción comunitaria en un barrio. No lo hemos estudiado nunca en las facultades. No nos lo han preguntado nunca en el MIR ni en el EIR. Como mucho hemos estudiado que hay que ir con unas filiminas a la gente a decirles que es lo que tienen que hacer (exagero un poco, lo sé, hemos aprendido y avanzado mucho).

Hay que tener cuidado con las apropiaciones culturales y semánticas: sobre salud, Atención Primaria o Comunitaria. La Atención Primaria partía de un modelo comunitario y de salud pública que en muchos casos ha replicado prácticas hospitalarias pero en dispositivos más pequeños olvidándose de la visión colectiva inicial y de enfoque biopsicosocial (sobre todo social). Hemos realizado una medicalización de la salud no sólo en términos de generar patologías, etiquetas y solucionismos sino también en términos de medicalizar y enfermerizar los estilos de vida. Algunos proyectos comunitarios son sanitarios y los lanzamos para las comunidades o para el resto de sectores. (la prueba del algodón es hacer la frase y ver quiénes son sujetos de la oración y quienes objetos de la acción: nosotros los organizamos y diseñamos según nuestros modelos para ellos y ellas, claro). Más de lo mismo, pero articulado de forma diferente. La Acción Comunitaria se entiende desde una perspectiva sanitaria de educación para la salud y de modificación de estilos de vida. Incluso ahora que el tema de bienestar emocional entrará en muchas agendas podemos pasar de aquellos talleres de modificación de estilos de vida y consejos para estilos de vida saludables a talleres de modificación de estilos de vida mentales: de la medicalización a la enfermerización o a la psicologización de la salud. Incluso el término «Cuidados» que el libro aborda desde la integración de la salud con el bienestar y desde una perspectiva social y de determinantes (cohesión, soledad, vivienda, empleo, redes sociales….) puede ser un término del que nos apropiemos tratando de hacer un enfoque sanitario del Cuidado para la Comunidad, colonizando la comunidad desde lo sanitario.

En fin. Por todo ello es bueno volver a leer los clásicos y hacerse con el libro de Los cuidados: saberes y experiencias para cuidar los barrios que habitamos. y ver con calma la película. Aunque está disponible para descargar en internet recomendaríamos hacerse con él en papel y disfrutar de la edición y de las ilustraciones de Raquel Congosto y de la portada de Frederich von Clismown.

(Y de paso no dejemos nunca de leer y escuchar a Jennie Popay )




Reseña sobre el proyecto en la página del Centro Nacional de Educación Ambiental.

(1) Qué bonito poder ver de nuevo a Juan Luis en un trocito de la película. Con esos ojos vivos que es como una película a toda velocidad donde uno puede imaginarse todo lo que se le está pasando por la cabeza.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s