“¿Qué es una atención primaria fuerte?”


Al incorporarme después de unos días de vacaciones acumulo varias lecturas pendientes.

Una de las primeras ha sido Transiciones Fronterizas, una editorial escrita por María Jesús Rodríguez Nachón para la revista de la Sociedad Española de Enfermería en Atención Primaria. María Jesús es enfermera de Atención Primaria en el Centro de Salud de Pola de Siero y presidenta de la Sociedad de Enfermería Familiar y Comunitaria de Asturias (SEAPA). Tengo la suerte de poder conocerla desde hace años porque es una de las profesionales clave en impulsar la orientación comunitaria de AP en nuestra comunidad.

Volvía de las vacaciones pensando muchas cosas sobre la situación actual de la atención primaria. No tenía claro si podría aportar algo más a todo lo que se ha dicho durante todos estos años *. Al leer el texto de María Jesús me di cuenta que ella ya había expresado muchas cosas perfectamente. El texto íntegro puede consultarse en el siguiente enlace. Extraigo unos párrafos de la editorial:

La evidencia nos dice que los sistemas de salud donde existe una atención primaria fuerte son más eficientes. ¿Qué es una atención primaria fuerte? ¿La atención primaria asturiana es fuerte?¿Funciona realmente lo que hacemos? Y sí, hablo en plural, primera persona. Porque todos sabemos lo que hacen mal los gestores, de todos son conocidas las políticas públicas en atención primaria, pero nos olvidamos de lo que hacemos o no hacemos nosotros, los de la trinchera y, sobre todo, nos olvidamos de reflexionar.
Como dice el sociólogo Irigoyen, durante los últimos 20 años la atención primaria se ha reestructurado sobre el molde empresarial generando poblaciones consumistas y profesionales evaluados y devaluados, con una práctica individualista cada vez más lejana de la visión holística del Ciudadano y del principal activo de nuestra atención: el vínculo que establecemos con las personas porque las conocemos y conocemos dónde y cómo viven.

Podría enumerar muchas cosas mejorables en nuestra atención primaria, en los diferentes niveles de trabajo o si preferís, de gestión, pero hay dos cosas básicas que hemos perdido por el camino: el equipo y la orientación comunitaria. Probablemente haya que repensar qué tipo de equipo funciona, pero es indiscutible la necesidad de la multidisciplinariedad y la interdisciplinariedad, para conseguirlo hay que dialogar y aprender a crear nuevos espacios, desde la participación horizontal y no tanto jerárquica. Ese trabajo en equipo está estrechamente relacionado con la orientación comunitaria de nuestro trabajo diario, ya sea pasando la consulta mirando a la calle o participando activamente en acciones comunitarias. Esto es lo que hará fuerte una atención primaria donde, además, las condiciones de trabajo han de ser, al menos, dignas y con un presupuesto acorde a la importancia estratégica que se le otorgue: hablemos de un 25 por ciento del presupuesto de Sanidad, por ejemplo.

Imagen extraída de la editorial Transiciones Fronterizas

* Y a todo lo que ya se ha ido recopilando en el blog durante estos años, por citar sólo algunos textos: en 2007, 2007, 2008, 2009, 2009, 2010, 2011, 2011, 2012, 2013, 2013, 2014, 2014, 2017, 2018, 2018, 2018, 2019
Sinceramente no me sorprende mucho la situación. Creo que era algo anunciado desde hace muchos años y donde algunas de las causas de las causas de lo que ha pasado están bien señaladas en la editorial y desde un colectivo clave como son las enfermeras.

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